El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lamentó los tiroteos fatales de Alex Pretti y Renée Good en Mineápolis, aunque afirmó que las víctimas “no eran ángeles”, en medio de la creciente polémica por los operativos migratorios federales en esa ciudad.
En declaraciones a medios estadounidenses, el mandatario expresó que las muertes fueron trágicas y que “no debieron ocurrir”, pero insistió en que ambos casos tenían antecedentes y contextos que, a su juicio, complican la valoración de lo sucedido. Aun así, sostuvo que nada justifica el desenlace fatal.
Trump aseguró que los agentes federales involucrados lamentan profundamente los hechos y reiteró su respaldo a las fuerzas del orden. Al mismo tiempo, indicó que su Administración revisará los protocolos de actuación para evitar que se repitan incidentes similares durante operativos migratorios.
Las declaraciones se producen en medio de un clima de tensión en Mineápolis, donde las muertes de Pretti y Good durante operativos federales desataron protestas y cuestionamientos sobre el uso de la fuerza por parte del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).

Como parte de las medidas adoptadas tras la controversia, el Gobierno estadounidense anunció el retiro de unos 700 agentes migratorios desplegados en la ciudad, mientras continúan las investigaciones sobre ambos casos.
El mandatario también defendió la política migratoria de su administración y destacó que desde finales de 2025 se han realizado miles de arrestos por diversos delitos en operativos de control migratorio en el país.
Las muertes de Pretti y Good han reavivado el debate nacional sobre el alcance de las redadas migratorias y el uso de la fuerza por parte de agentes federales, así como la necesidad de reformas en los procedimientos de seguridad.