
La presidenta saliente de Honduras, Xiomara Castro, se despidió este martes del cargo tras cuatro años al frente del país, agradeciendo al pueblo por “resistir” junto a ella en un periodo que definió como una lucha por la soberanía, la independencia y la justicia social.
La exmandataria destacó el papel de la resistencia popular y del partido LIBRE, al que describió como una fuerza nacida en la calle y forjada tras el golpe de Estado de 2009. “Nada de lo conquistado habría sido posible sin la resistencia popular, sin la sangre y el sacrificio de nuestros mártires”, escribió, antes de subrayar que “la lucha continúa”.
En su despedida, afirmó que su gobierno deja resultados “con hechos y no con discursos”, citando avances en educación, salud, infraestructura, crecimiento económico, empleo, derechos humanos, seguridad y medioambiente. “Salgo con la frente en alto… Misión cumplida”, concluyó.
La líder izquierdista entregó el mando al conservador Nasry Asfura, quien juró como nuevo presidente tras unas elecciones tensas, marcadas por denuncias de fraude y retrasos en los resultados. Castro no expresó respaldo al nuevo mandatario.
Asfura ganó con el 40 % de los votos y recibió apoyo del presidente estadounidense, Donald Trump. Además, indultó al expresidente Juan Orlando Hernández, condenado por narcotráfico en Estados Unidos.
La investidura se realizó en una ceremonia austera en el Parlamento, muy distinta a los actos masivos que caracterizaron traspasos de mando anteriores en Honduras.