
La Casa Blanca aseguró este jueves que Irán suspendió unas 800 ejecuciones que estaban programadas para el miércoles, luego de que el presidente Donald Trump advirtiera sobre “graves consecuencias” si el régimen continuaba con la represión y las muertes ligadas a las protestas que sacuden al país.
La portavoz Karoline Leavitt explicó que el Gobierno estadounidense comunicó al régimen iraní que, de persistir las ejecuciones, habría represalias. “El presidente y su equipo han comunicado al régimen iraní que, si continúan las matanzas, habrá graves consecuencias.
El presidente recibió un mensaje (…) de que las matanzas y las ejecuciones cesarán. El presidente entiende hoy que se suspendieron 800 ejecuciones programadas para ayer”, dijo.
Leavitt añadió que la Casa Blanca sigue observando la situación con atención y que “todas las opciones siguen sobre la mesa”, en referencia a las amenazas de Trump sobre posibles ataques contra objetivos iraníes.
Al ser consultada sobre versiones que señalan que el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, habría pedido aplazar una acción militar, la portavoz evitó confirmarlo. “Es cierto que el presidente habló con el primer ministro Netanyahu, pero nunca ofrecería detalles de su conversación sin la aprobación expresa del propio presidente”, afirmó.
Horas antes, Trump celebró en su red Truth Social la suspensión de una ejecución en Irán. Compartió una información de Fox News que indicaba que “el manifestante iraní ya no será condenado a muerte después de las advertencias del presidente Trump”, y agregó: “Estas son buenas noticias. ¡Con suerte, continuará!”.
Se refería al caso de Erfan Soltani, un joven de 26 años detenido durante las protestas en Fardis, al oeste de Teherán, que se convirtió en símbolo del movimiento contra el régimen.
Ese mismo día, el Departamento del Tesoro anunció medidas contra los responsables de la represión y contra redes financieras que, según Washington, permiten a la élite iraní lavar dinero proveniente de recursos naturales.
Irán cumple 19 días de protestas impulsadas por la crisis económica. Organizaciones como IHRNGO estiman más de 3,400 muertos y miles de heridos tras la represión iniciada el 8 de enero.