El presidente francés, Emmanuel Macron, abandonó este viernes la ciudad de Chengdu, en el centro de China, poniendo fin a una visita de Estado de tres días centrada en la guerra de Ucrania, el reequilibrio económico entre China y la Unión Europea y la ampliación de la cooperación bilateral entre París y Pekín.
La cadena estatal CCTV informó de la partida de Macron, que llegó a China el miércoles y fue recibido el jueves en la capital china con una ceremonia oficial en el Gran Palacio del Pueblo por su homólogo chino, Xi Jinping, con quien mantuvo una reunión en la que pidió a Pekín implicarse en pasos concretos hacia un alto el fuego en Ucrania.
El mandatario francés insistió en que Francia y China, como miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, tienen una "responsabilidad particular" para avanzar hacia "una paz robusta y duradera" y solicitó a Pekín apoyar "al menos un cese temporal de las hostilidades bajo la forma de una moratoria sobre los ataques a infraestructuras críticas" durante el invierno.
Rechazó además "toda acusación irresponsable y discriminatoria" sobre la posición china, recordando que Pekín mantiene contactos con todas las partes implicadas en el conflicto, hacia el cual ha mantenido una postura ambigua desde su estallido.