Familiares de personas desaparecidas y equipos de rescate mantienen activas las labores de búsqueda tras los terremotos que sacudieron Venezuela el pasado 24 de junio, mientras crece la preocupación por los retrasos en la identificación de víctimas.
En zonas afectadas de Caraballeda, en el estado costero de La Guaira, ciudadanos y voluntarios trabajan con herramientas de rescate para remover escombros y abrir espacios entre estructuras colapsadas con la esperanza de encontrar sobrevivientes.
Los equipos utilizan distintos métodos de búsqueda, entre ellos escáneres térmicos, inspección de rastros y otros recursos técnicos que permitan detectar posibles señales de personas atrapadas.
A pesar del paso de las semanas, familiares aseguran que no abandonan la búsqueda de sus seres queridos. Mientras las autoridades reportan cerca de 5,400 fallecidos, organizaciones ciudadanas estiman que unas 29,400 personas permanecen desaparecidas, cifra que no ha sido confirmada oficialmente.
Gómez Arroyo, integrante de una brigada de voluntarios, explicó que nuevas señales detectadas bajo los escombros motivaron operativos adicionales, aunque pidió prudencia para evitar generar falsas expectativas.
“Hay que seguir trabajando porque no podemos generar falsas expectativas, ni positivas ni negativas”, expresó el rescatista.
Entre las historias que reflejan la tragedia está la de Amir Infante, un adolescente de 16 años que permaneció atrapado durante más de 13 horas entre los restos de un edificio en Playa Grande.
Su tía, Yanira, relató que recorrió hospitales y morgues de La Guaira y Caracas en busca de respuestas sobre el paradero del adolescente.
Ante la incertidumbre, los familiares de Amir y otras víctimas recurrieron a pruebas de ADN como parte del proceso de identificación de cuerpos que permanecen sin reconocer.