Vacunarse contra el herpes zóster podría aportar beneficios adicionales a la salud cardiovascular de las personas con enfermedades del corazón, según un estudio reciente. Los datos indican que quienes recibieron la inmunización presentan una reducción significativa en el riesgo de infartos, accidentes cerebrovasculares y otras complicaciones graves en comparación con quienes no fueron vacunados.
La investigación, que será presentada en una reunión del American College of Cardiology, analizó a cerca de 247.000 adultos estadounidenses con cardiopatías asociadas a arterias obstruidas.
Aproximadamente la mitad había recibido la vacuna contra el herpes zóster y el resto no. Los resultados mostraron que, durante el año posterior a la inmunización, los pacientes vacunados tuvieron un 46 % menos de probabilidades de sufrir un evento cardíaco mayor y un 66 % menos de riesgo de muerte por cualquier causa.
Al examinar situaciones específicas, los investigadores hallaron que la vacunación se asoció con una reducción del 32 % en el riesgo de infarto y del 25 % en la probabilidad de ictus o insuficiencia cardíaca. Según el equipo científico, este nivel de protección es comparable al beneficio cardiovascular que se obtiene al abandonar el hábito de fumar.
El herpes zóster, también conocido como culebrilla, aparece cuando el virus de la varicela —que puede permanecer inactivo durante décadas— se reactiva, especialmente cuando el sistema inmunitario está debilitado.
Estudios previos sugieren que esta reactivación puede favorecer la formación de coágulos sanguíneos alrededor del corazón y el cerebro, lo que incrementa el riesgo de eventos cardiovasculares. Al prevenir la infección, la vacuna podría también reducir estas complicaciones.
Las autoridades sanitarias, como los Centers for Disease Control and Prevention, recomiendan la vacunación contra el herpes zóster a partir de los 50 años y a adultos más jóvenes con sistemas inmunitarios comprometidos.
Aunque los hallazgos son prometedores, los especialistas subrayan que aún se requieren más investigaciones para confirmar los beneficios a largo plazo. Algunos trabajos anteriores sugieren que la protección cardiovascular podría extenderse hasta ocho años. Los resultados actuales deben considerarse preliminares hasta su publicación en una revista científica revisada por pares.
Con información de Infobae