Un contorno de mano trazado con pigmento rojo en una cueva de Indonesia podría convertirse en el arte rupestre más antiguo conocido. Un estudio publicado en Nature establece que la imagen tiene al menos 67,800 años, una fecha que desplaza los orígenes de la expresión artística humana mucho más atrás de lo que se creía.
El hallazgo se ubica en la isla de Sulawesi, donde decenas de cuevas conservan pinturas prehistóricas. Entre ellas destaca este esténcil de mano, realizado con ocre, mediante una técnica que consistía en colocar la palma sobre la pared y rociar pigmento alrededor. Para los investigadores, no se trata de un gesto casual, sino de una acción planificada con significado cultural.

Los científicos analizaron 44 sitios en el sureste de la isla y lograron fechar con precisión 11 motivos, incluidos siete esténciles de manos. El más antiguo fue localizado en la cueva Metanduno, en la isla Muna. Allí conviven estas marcas remotas con figuras de animales mucho más recientes, pintadas hace apenas unos 4,000 años.
El descubrimiento sitúa a Indonesia por delante de los famosos murales europeos, como los de Lascaux en Francia, y refuerza la idea de que el sudeste asiático fue un centro clave de creatividad temprana. Además, aporta nuevas pistas sobre las rutas que siguieron los primeros humanos hacia Sahul, la antigua masa terrestre que unía Australia y Nueva Guinea.
Para los expertos, la presencia de arte tan antiguo sugiere que grupos humanos modernos ya habitaban la región hace cerca de 70,000 años y realizaban viajes marítimos complejos entre islas. Ese trayecto habría sido peligroso, pero marcó uno de los grandes avances de la humanidad.
Más allá de la fecha récord, los investigadores subrayan que estas manos no solo decoraban paredes: señalaban lugares importantes y transmitían identidad. Son, en esencia, una firma ancestral que conecta a los primeros humanos con el origen mismo del arte.