Un problema escolar a la vez: la horizontalización de las relaciones escolares

Mucho son los problemas en nuestras escuelas públicas. Pero yo digo que no podemos enfrentarlos y resolverlos todos a la vez.

Habría que ir haciendo propuestas y proyectos pilotos concretos de mejora. Pero no el típico proyecto que busca cobrar dietas o añadir programas por añadir. Porque allí me dijeron o en tal sitio funcionó tal.

Hoy quiero plantear un problema que me parece un tema no menor.

Llámese una falta de respeto al maestro, sea porque el alumno no presta atención. O no le importa la clase. Ya sea porque el alumno vino a dormir a la clase; o peor, que el estudiante no quiera respetar la clase, hablando constantemente, parándose, entrando y saliendo… o más grave todavía, cuando nos encontramos con situaciones que pueden llegar a la agresión física, sobre todo de parte del estudiante al maestro.

Al fin, el caso llega a orientación y psicología. O puede escalar a que el caso se vea tratado por el departamento de orientación y psicología y el equipo de gestión conjuntamente.

El problema viene en la forma en que se manejan los casos. Por ejemplo, si se ha tratado de una agresión a un maestro por parte del estudiante o al revés, al escuchar las partes, los equipos de gestión y el departamento de orientación y psicología, por lo general, sientan juntos, al maestro y al estudiante en “igualdad de condiciones”.

Da vergüenza ajena escuchar o tener que ver en vivo y directo [yo me he visto en situaciones de tener que intervenir directamente] como se arma una discusión entre el agresor [el estudiante] y el agredido, del tipo: ‘no, espérate… déjame hablar a ’… no, espérate … que eso no fue así… eso es mentira’… etc.

En resumen, que no puede ser una práctica constante que ante una situación de conflicto se siente al Maestro junto al estudiante en “igualdad de condiciones”. Primero, porque no se trata de un juicio oral, público y contradictorio; ni hace bien, porque es rebajar el sentido de figura de autoridad del Maestro. Pues, esta figura es importante en el orden de la constitución y conformación del ser en sí mismo del estudiante.

El criterio ha de ser que se escuchen las partes por separado. Y que luego los respectivos equipos tomen las decisiones adecuadas acorde a las informaciones recopiladas.

En estos días que todo lo que huele a autoridad es demonizado, sería bueno un cambio de perspectiva, y de manera sana, hacer brillar de nuevo la figura del Maestro como un templo de autoridad y figura referencial en la vida en general.

Tristemente ni la sociedad actual, ni los padres, ni las autoridades competentes inmediatas [el equipo de gestión de los centros educativos], ni los distritos educativos hasta llegar al MINERD, incluso ni la misma ADP están por la obra de revalorizar esta noble profesión. Al contrario, a hacer leña del árbol caído, y en la más de las veces a convertir en victimario a la víctima. Y lo digo claro, esto se va a poner peor.