Un equipo internacional de científicos, liderado por investigadores de Irlanda, descubrió que los bebés de apenas dos meses ya comienzan a organizar el mundo que los rodea en categorías dentro de su cerebro. El hallazgo, publicado en la revista Nature Neuroscience, desafía la idea tradicional de que esta capacidad cognitiva aparece únicamente en etapas más avanzadas de la infancia.
El estudio fue dirigido por expertos de la Escuela de Psicología y el Instituto de Neurociencias del Trinity College de Dublín, con la colaboración de científicos de Canadá, Estados Unidos, Reino Unido y España.
Los resultados sugieren que las bases de la cognición visual humana se desarrollan mucho antes de lo que se creía, incluso antes de que los bebés pronuncien sus primeras palabras.

Comprender cómo los bebés perciben su entorno siempre ha sido un desafío, ya que no pueden expresar con palabras lo que ven o sienten. Para responder a esta incógnita, los investigadores se propusieron determinar si el cerebro infantil ya clasifica visualmente el mundo, como ocurre en los adultos, o si esta habilidad surge más adelante con la experiencia.
El estudio incluyó a 130 bebés de dos meses y 66 de nueve meses, todos sanos o con antecedentes de cuidados neonatales. Durante las sesiones, los bebés observaron imágenes pertenecientes a doce categorías diferentes, entre ellas animales, objetos pequeños y objetos grandes, mientras se registraba su actividad cerebral mediante resonancia magnética funcional.
Para garantizar la calidad de los datos, se utilizaron programas que corregían los movimientos naturales de los bebés y cámaras que seguían su mirada en todo momento. Finalmente, se analizaron imágenes cerebrales de alta calidad correspondientes a 101 bebés de dos meses y 44 de nueve meses, y se compararon con registros de adultos y con modelos de inteligencia artificial.
Los resultados mostraron que, desde los dos meses, los bebés ya presentan patrones cerebrales que agrupan los objetos en categorías, de manera sorprendentemente similar a la de los adultos. En particular, los científicos observaron que el cerebro infantil distingue entre lo animado y lo inanimado a una edad muy temprana.
Entre los hallazgos más relevantes del estudio se destacan:
Los investigadores señalaron que la distinción entre lo animado y lo inanimado, así como la percepción del tamaño real de los objetos, parecen desarrollarse de forma paralela, reforzándose mutuamente a medida que los bebés interactúan con su entorno.

El uso de resonancia magnética funcional en bebés despiertos permitió abrir nuevas perspectivas para la detección temprana de posibles alteraciones en el desarrollo cognitivo y visual.
Los científicos aclararon que el estudio tiene limitaciones, como los movimientos de los bebés y el hecho de que la mayoría de los participantes eran sanos, por lo que serán necesarias investigaciones adicionales en poblaciones más diversas.
Aun así, la conclusión es clara: el cerebro humano parece estar preparado desde los primeros meses de vida para organizar el mundo en categorías visuales, y la experiencia temprana refuerza esta capacidad innata.
Los autores recomiendan realizar estudios a largo plazo para comprender mejor cómo evoluciona esta organización cerebral y cómo puede utilizarse para mejorar la detección temprana de dificultades del desarrollo infantil.
Estos descubrimientos también abren nuevas posibilidades para el diseño de sistemas de inteligencia artificial inspirados en la rapidez y flexibilidad con la que aprende el cerebro humano desde la infancia.
Fuente: Infobae