Hasta hace poco, el conocimiento sobre la presencia egipcia temprana en el suroeste del Sinaí se limitaba a tres grandes conjuntos de inscripciones e imágenes rupestres. El descubrimiento de un nuevo relieve en el Wadi Khamila amplía ese reducido corpus y ofrece una de las representaciones más antiguas del dominio egipcio sobre las poblaciones locales, hace unos 5.000 años.

El relieve fue identificado en 2025 durante trabajos de prospección a unos 35 kilómetros al este del golfo de Suez y dado a conocer recientemente en la revista Blätter Abrahams.
Fechado en torno al 3000 a. C., entre el período protodinástico y los inicios de la I Dinastía, el panel se suma a los hallazgos conocidos de Wadi Ameyra, Wadi Humur y Maghara, todos asociados a una presencia egipcia de tipo “colonial” en la región.
Los investigadores señalan que esta expansión temprana estuvo impulsada por la explotación de recursos estratégicos ausentes en el valle del Nilo, como el cobre y la turquesa.
Aunque el panel presenta grabados de distintas épocas —incluidas inscripciones nabateas y grafitis árabes recientes—, el análisis se centra en la capa más antigua.
En ella destaca una escena en la que una figura masculina avanza con gesto triunfal frente a un hombre arrodillado, con los brazos atados y una flecha clavada en el pecho, interpretado como un habitante local del Sinaí.
Detrás del vencedor aparece una embarcación con mástil, un símbolo recurrente en las primeras representaciones del poder estatal egipcio, asociado a expediciones oficiales y autoridad política.
Sobre la escena central se conserva una inscripción parcialmente erosionada en la que los autores identifican el signo del dios Min, divinidad vinculada en esa época a los territorios exteriores al valle del Nilo y protectora de las expediciones al Sinaí. Su presencia refuerza el carácter ritual y legitimador de la escena.
Los signos restantes podrían leerse como “gobernante de la región minera”, lo que, de confirmarse, constituiría la mención más antigua conocida de ese territorio y subrayaría la importancia estratégica de la zona.
Más allá de la extracción de recursos, el relieve muestra cómo estas expediciones buscaban también imponer visualmente el poder egipcio, transformando el paisaje en un espacio marcado por símbolos de dominación política y religiosa.
Con información de RT