
A menos de 48 horas de la operación que culminó con su captura por fuerzas estadounidenses, el presidente venezolano Nicolás Maduro realizó su última aparición pública libre, en la que sostuvo actividad diplomática, ofreció declaraciones y se mostró con su esposa, la también política Cilia Flores.
Según registros de esa jornada, Maduro recibió en el Palacio de Miraflores a un representante del gobierno de China, en una reunión que se realizó a primera hora del día previo a los ataques que anunciaron las autoridades estadounidenses.
Además, en una entrevista emitida por la televisión estatal y grabada poco antes de los eventos militares, el mandatario se manifestó con un tono más conciliador hacia Estados Unidos, a diferencia de su discurso típicamente confrontacional. En esa conversación con un periodista extranjero, Maduro afirmó que Venezuela es un “país hermano” de los Estados Unidos y expresó su disposición a abordar asuntos como la lucha contra el narcotráfico y la posibilidad de inversiones petroleras estadounidenses, aunque sin entrar en detalles precisos sobre cómo se concretarían esos puntos.
Durante esa última aparición, Maduro fue visto caminando por zonas del centro de Caracas acompañado de aliados cercanos y de su esposa Cilia Flores, con quienes se dirigía posteriormente a compromisos oficiales en el palacio presidencial.
La captura de Nicolás Maduro se produjo en medio de una **operación militar de Estados Unidos que incluyó bombardeos selectivos en el territorio venezolano y fue anunciada en la madrugada del 3 de enero de 2026 por el presidente estadounidense Donald Trump. Según declaraciones oficiales, Maduro y su esposa fueron detenidos por fuerzas especiales (reportes mencionan la participación de la Delta Force) y posteriormente trasladados fuera de Venezuela.
Trump confirmó que la operación, descrita como un ataque a gran escala, fue exitosa y que ambos líderes ya no se encuentran en suelo venezolano. La noticia fue acompañada por informes de explosiones en diferentes sectores de Caracas y otras zonas del país.
La captura se produce en un momento de creciente tensión entre Washington y Caracas, en el marco de acusaciones formales de narcoterrorismo, narcotráfico y corrupción que Estados Unidos había presentado contra Maduro y Flores. Washington incluso había ofrecido una recompensa de 50 millones de dólares por información que condujera a la detención del mandatario venezolano por su presunta vinculación con el llamado Cartel de los Soles y otras organizaciones criminales.
El hecho ha generado reacciones encontradas: mientras sectores de la diáspora venezolana en el extranjero celebran la caída de Maduro, gobiernos aliados de Caracas han exigido pruebas de vida y denunciado la acción como una agresión militar.