Aunque el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró haber estampado su firma en la ley que obliga a desclasificar los expedientes del caso Jeffrey Epstein, la Casa Blanca sigue sin ofrecer una fecha concreta para su publicación y mantiene la incertidumbre sobre el alcance real de la medida.
En un extenso mensaje difundido en Truth Social, Trump volvió a cargar contra dirigentes demócratas al insinuar que el magnate financiero fallecido mantuvo estrechos vínculos con figuras como Bill Clinton y el exsecretario del Tesoro Larry Summers. El mandatario también se atribuyó el impulso decisivo de la legislación, destacando la votación unánime del Congreso como una iniciativa “ordenada” por él mismo.
El giro del presidente sobre el tema ha llamado la atención. Durante meses había mostrado resistencia a divulgar los expedientes hasta que, la semana pasada, se filtraron más de 20,000 correos electrónicos atribuidos a Epstein. En esos mensajes, el pederasta aludía a supuestos encuentros prolongados con Trump, situación que aumentó la presión política sobre la Casa Blanca.
La fiscal general, Pam Bondi, afirmó que el Departamento de Justicia publicará los documentos en un plazo estimado de 30 días. Sin embargo, insistió en que el proceso se hará “con estricto apego a la ley” y advirtió que algunos archivos podrían quedar fuera de la divulgación pública si comprometen investigaciones en curso o la protección de víctimas de trata.
Bondi informó que ya se han entregado al Congreso más de 33,000 documentos relacionados con el caso y evitó detallar qué tipo de información nueva motivó la reapertura de varias líneas investigativas en la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York.
El escándalo ha tenido consecuencias inmediatas para la imagen de Trump. Una encuesta de Reuters/Ipsos reveló que su aprobación cayó al 38 %, el nivel más bajo desde su retorno al poder en enero. Según el sondeo, una mayoría de los encuestados considera que la Administración ha manejado de forma poco transparente el caso Epstein.
El estudio, realizado entre el 14 y el 17 de noviembre, también muestra que la desaprobación subió al 59 %. Incluso entre los votantes republicanos el desgaste es evidente: el apoyo interno pasó de 87 % a 82 %.
Un sondeo paralelo de Fox News confirma la tendencia, con un 58 % de desaprobación y apenas un 41 % que respalda la labor de Trump.