El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la extensión del alto el fuego con Irán, aunque ordenó mantener el bloqueo de los puertos iraníes mientras avanzan las negociaciones para alcanzar un acuerdo.
La decisión fue comunicada poco antes de que expirara la tregua inicial y responde a una solicitud del gobierno de Pakistán, que actúa como mediador en el conflicto, con el objetivo de dar más tiempo a Teherán para presentar una postura unificada.
“He dirigido a nuestras Fuerzas Armadas para que continúen el bloqueo (…) y extenderé el alto el fuego hasta que se presente su propuesta y concluyan las negociaciones”, expresó el mandatario.
Trump justificó la medida señalando que el gobierno iraní se encuentra dividido, lo que dificulta la consolidación de una posición común en la mesa de diálogo.
La suspensión de la ofensiva, según explicó, permitirá avanzar en el proceso diplomático solicitado por el jefe militar paquistaní Asim Munir y el primer ministro Shehbaz Sharif.
No obstante, advirtió que la presión militar y el cerco económico se mantendrán activos, dejando claro que la tregua no será indefinida y dependerá de avances concretos.
En ese contexto, también indicó que Estados Unidos está preparado para retomar la ofensiva si no se logra un acuerdo en el corto plazo.
Por su parte, la delegación iraní, encabezada por Mohamad Baqer Qalibaf, rechazó avanzar en negociaciones bajo condiciones de amenaza.
El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi, calificó el bloqueo como un acto de guerra y una violación del alto el fuego, al señalar que afecta buques mercantes y sus tripulaciones.
El Mando Central de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos informó que, desde la implementación del bloqueo, 28 embarcaciones han sido obligadas a cambiar su rumbo o regresar a puertos iraníes para evitar el estrecho de Ormuz.
Mientras tanto, la comunidad internacional sigue de cerca la evolución de la crisis, en medio de temores de una posible escalada en la región.