
El Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS) adquirió dos de los mayores centros de detención de inmigrantes en California por un monto cercano a los 1,500 millones de dólares, en una operación que se enmarca en la estrategia del presidente Donald Trump para reforzar las políticas de control migratorio y aumentar las deportaciones de personas en situación irregular.
Las instalaciones adquiridas son el Centro de Detención de Otay Mesa, ubicado cerca de la frontera entre California y México, y el Centro de Detención de California City, en el condado de Kern. Ambos establecimientos pertenecían a la empresa penitenciaria privada CoreCivic.
De acuerdo con los documentos de la transacción, el Gobierno pagó 739.2 millones de dólares por el centro de Otay Mesa, con capacidad para 1,994 detenidos, y 732.6 millones de dólares por el de California City, recientemente inaugurado y con espacio para 2,560 personas.
CoreCivic informó que continuará a cargo de la administración diaria de ambos centros mediante los contratos vigentes con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
La compra fue anunciada poco después de que el Congreso de Estados Unidos aprobara un paquete de 70,000 millones de dólares destinado a financiar las operaciones de ICE, la Patrulla Fronteriza y otras agencias federales encargadas de la política migratoria durante el resto del mandato de Trump.
Los centros de detención de inmigrantes han sido objeto de cuestionamientos por parte de organizaciones defensoras de derechos humanos, que han denunciado presuntas deficiencias en las condiciones de reclusión y un aumento en el número de fallecimientos de personas bajo custodia de ICE.
Según los datos citados, durante los primeros seis meses del año se registraron 52 muertes en estos centros. Además, una investigación de CBS reveló que al menos 15 de los 45 centros de detención con capacidad para 500 o más personas no fueron inspeccionados durante el último año, mientras que cinco de ellos no cuentan con registros de inspecciones.