El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó en una entrevista concedida a The New York Times y publicada este jueves que no depende del derecho internacional para ejercer su liderazgo, asegurando que su única limitación es su propia moral.
“Hay una sola cosa: mi moralidad, mi mente. Es lo único que puede detenerme. No necesito el derecho internacional. No busco dañar a la gente”, expresó el mandatario al ser cuestionado sobre los posibles controles a su poder.
Al referirse al cumplimiento del derecho internacional por parte de su Gobierno, Trump respondió de forma ambigua al señalar que sí cree en él, pero que todo depende de cómo se defina dicho concepto.
La entrevista, realizada la noche del miércoles en el Despacho Oval y con una duración aproximada de dos horas, abarca diversos temas y fue publicada por partes según su contenido.
Entre los asuntos tratados, Trump evitó precisar si considera más importante adquirir Groenlandia o mantener la OTAN, aunque sugirió que la alianza carecería de fortaleza sin la participación de Estados Unidos. En ese contexto, defendió la importancia de la “propiedad” territorial, en alusión a Groenlandia, al considerar que poseerla sería “psicológicamente necesario para el éxito”.
Sostuvo que la propiedad ofrece ventajas que no se obtienen mediante acuerdos o tratados, al afirmar que un territorio aporta elementos estratégicos imposibles de lograr solo con documentos firmados.
En materia migratoria, reiteró su intención de retirar la ciudadanía a ciertos inmigrantes naturalizados, mencionando específicamente a personas de origen somalí, al asegurar que muchos de ellos “odian” a Estados Unidos.
Asimismo, expresó su inconformidad con una redada migratoria realizada en septiembre en una planta de Hyundai, aunque evitó criticar directamente a Stephen Miller, jefe de gabinete de la Casa Blanca y principal responsable de la política interna. Sobre ese operativo, indicó que fueron detenidos inmigrantes con habilidades técnicas que podrían haber capacitado a trabajadores estadounidenses antes de regresar a sus países de origen.