Las playas ya no son las mismas tras el paso de las últimas tormentas invernales. En la costa de Nueva Jersey, el movimiento masivo de dunas reveló una estructura de madera que estuvo oculta por 136 años. Se trata de un naufragio de 1890 que resurge casi intacto, desafiando el paso del tiempo y la erosión.
El invierno ha sido particularmente feroz en la costa de Jersey, en Estados Unidos, donde olas estrepitosas alteraron por completo el paisaje costero.
Lo que parecía ser una erosión destructiva terminó convirtiéndose en un regalo para la arqueología marítima al exponer los restos del Lawrence N. McKenzie, una goleta de madera que desapareció de la vista hace más de un siglo.
Este barco, construido en Massachusetts en 1883, tenía una longitud de casi 30 metros y un valor que hoy superaría los 320.000 dólares. En 1890, mientras transportaba un cargamento de naranjas desde Puerto Rico hacia Nueva York, se hundió frente a lo que hoy es el Parque Estatal Island Beach.
La aparición del barco ha generado una pregunta inmediata: ¿cómo es posible que la madera se mantenga en tan buen estado después de 140 años? La respuesta técnica reside en un fenómeno denominado transporte eólico. El viento arrastró grandes volúmenes de arena sobre los restos poco después del naufragio, sepultándolos bajo varios metros.
Esta cobertura total creó un ambiente sin oxígeno que resultó ser la clave de su preservación. Al no haber oxígeno, las bacterias y los pequeños animales marinos que habitualmente se alimentan de la madera vieja y provocan su putrefacción no pudieron sobrevivir.
De esta manera, la naturaleza envolvió al Lawrence N. McKenzie en una cápsula protectora que lo mantuvo oculto y protegido hasta las tormentas de enero de 2026.

A diferencia de otros naufragios históricos marcados por la pérdida de vidas, el final del Lawrence N. McKenzie dejó una historia de supervivencia. Los ocho tripulantes que iban a bordo lograron sobrevivir al impacto, aunque su carga de frutas tropicales se perdió definitivamente bajo el mar.
Las autoridades del parque explicaron que la erosión invernal es un proceso natural que ocurre cada año, pero la magnitud de los temporales recientes fue lo que permitió mover la arena lo suficiente para que la estructura volviera a ser visible al público.
Para los visitantes, observar la estructura de madera original ofrece una visión poco común y tangible de la historia marítima de la zona.

Aunque este hallazgo se vive con asombro, los científicos advierten que no se trata de un hecho aislado, sino de una tendencia global que podría intensificarse. El cambio climático, con el consecuente aumento del nivel del mar y la mayor frecuencia de tormentas extremas, está alterando las costas de forma acelerada.
Este proceso está provocando que antiguos naufragios aparezcan con más frecuencia en diversas partes del mundo:
La aparición de estos tesoros es, en última instancia, una consecuencia directa de la transformación violenta de nuestras costas. Lo que el viento y el mar ocultaron durante siglos, hoy la crisis climática lo devuelve a la superficie como un recordatorio de la fragilidad de nuestro patrimonio frente a la fuerza de la naturaleza.