Una revisión de diez estudios internacionales alertó sobre el uso de este fármaco de manera preventiva en la población general y sin indicación médica. Aseguran que no existen beneficios comprobados y sí se acreditaron daños para la salud.
Contrariamente a lo que indicaban estudios anteriores y al uso extendido de ese analgésico en pacientes y personas con alto riesgo de cáncer de colon, una revisión sistemática descartó el posible beneficio. La investigación fue desarrollada por el equipo del West China Hospital de la Universidad de Sichuan y recopilada en la base de datos de Cochrane.
El análisis consideró diez ensayos controlados aleatorizados con 124.837 participantes de Europa, Norteamérica, Australia y Japón. Los resultados desaconsejan la administración rutinaria de este medicamento para fines preventivos en cáncer colorrectal, ante la ausencia de un beneficio comprobado y la presencia acreditada de daños.

El cáncer colorrectal figura entre los tumores más frecuentes a nivel global. Habitualmente, la prevención incluye la promoción de hábitos saludables y la realización periódica de pruebas de detección. No obstante, la perspectiva de una prevención farmacológica basada en antiinflamatorios no esteroideos como la aspirina dio lugar a altas expectativas y debates científicos.
Las conclusiones de Cochrane y la Universidad de Sichuan señalan que el uso diario de aspirina se asocia con un mayor riesgo de hemorragias graves e ictus hemorrágico, especialmente con dosis altas. Incluso en dosis bajas existe peligro, sobre todo en personas mayores o con antecedentes de úlceras o trastornos hemorrágicos.
Los autores advierten que los daños de la aspirina pueden manifestarse desde el inicio del tratamiento. Según Cochrane, la certeza de la evidencia sobre el aumento de hemorragias extracraneales es alta. La revisión subraya que cualquier posible beneficio a futuro debe confrontarse siempre con el riesgo inmediato y demostrado de sangrado.
No hay evidencia consistente de que la aspirina reduzca nuevos casos de cáncer colorrectal en 5 a 15 años. Aunque algunos beneficios podrían aparecer tras más de 15 años, la certeza es baja. Cochrane señala que estos posibles efectos tardíos provienen de estudios observacionales, lo que limita su fiabilidad.
El consenso indica que la aspirina no debe recomendarse para prevenir el cáncer colorrectal en personas con riesgo promedio, debido a la falta de beneficios claros y a los posibles daños. Solo en casos específicos, como el síndrome de Lynch, se han observado posibles efectos protectores, aunque no forman parte central de esta revisión.
Los autores recomiendan evaluar de forma individual los riesgos antes de iniciar tratamientos y evitar la automedicación, consultando siempre a profesionales de la salud. Dan Cao advierte que el uso generalizado de la aspirina no está respaldado por la evidencia. Además, destacan que las decisiones deben considerar el riesgo de hemorragia y el perfil cardiovascular de cada paciente.
Los especialistas que encabezaron las revisiones enfatizan la necesidad de prudencia en el ámbito científico y social. Zhaolun Cai, primer firmante del equipo del West China Hospital, señaló: “Aunque la idea de que la aspirina prevenga el cáncer colorrectal a largo plazo es intrigante, nuestro análisis muestra que este beneficio no está garantizado y conlleva riesgos inmediatos”.
Otro de los autores del trabajo, Bo Zhang alertó sobre la percepción equivocada de que “tomar una aspirina hoy las protegerá del cáncer mañana” y precisó: “Cualquier posible efecto preventivo tarda más de una década en aparecer, si es que lo hace, mientras que el riesgo de hemorragia comienza de inmediato”.
El equipo de Cochrane recomienda actuar con cautela y evaluar cada caso de forma individual. Señalan que los efectos preventivos pueden variar con el tiempo y que existen posibles riesgos que deben considerarse. Por ello, insisten en ajustar el análisis a cada paciente y continuar investigando para definir mejor el balance entre beneficios y daños.
Frente al avance de la discusión científica y la aparición de nuevos datos, las opciones relacionadas con el uso prolongado de aspirina para prevenir el cáncer colorrectal requieren un análisis riguroso de cada situación. La interacción entre posibles beneficios y riesgos puede variar con el tiempo y exige una evaluación continua e informada.