Videos de adolescentes que se identifican con animales, usan máscaras y recrean comportamientos han provocado diversas reacciones en internet, convirtiéndose en uno de los fenómenos más comentados de 2026.
Lo que antes estaba limitado a comunidades digitales específicas, hoy se ha expandido con fuerza en plataformas como TikTok, Instagram y YouTube, donde la etiqueta #therian acumula miles de millones de visualizaciones.
La palabra therian proviene de “therianthrope”, un concepto de origen griego utilizado para describir seres mitad humano y mitad animal. Su uso contemporáneo comenzó en la década de los noventa en foros de internet, donde algunos usuarios expresaban una desconexión entre su biología humana y lo que percibían como su identidad interna.
Con el tiempo, esta comunidad se consolidó como un subgrupo dentro de los otherkin, diferenciándose por identificarse con animales reales como lobos, zorros, ciervos o aves.
La popularidad de los therians creció notablemente en 2026, impulsada por el alcance de los algoritmos en redes sociales que posicionaron videos protagonizados por adolescentes mostrando conductas como los “shifts” y los “quadrobics”.
Estas representaciones, acompañadas de máscaras y accesorios, trascendieron el simple disfraz y permitieron que más personas identificaran experiencias similares, generando un sentido de pertenencia. Sin embargo, esta exposición también ha abierto debates sobre la posible banalización de una vivencia que muchos consideran profunda.
El fenómeno ha desarrollado su propio vocabulario y formas de expresión. Entre las más comunes se encuentran:
Además, las redes han facilitado la creación de espacios donde los miembros comparten experiencias y discuten sobre identidad, diferenciándola del juego de roles o la estética.

Aunque existe confusión entre ambos conceptos, los therians y los furries presentan diferencias claras. Los furries se centran en personajes animales ficticios y en actividades recreativas como el uso de disfraces, sin dejar de identificarse como humanos.
En cambio, los therians sostienen una identificación con animales reales que forma parte de su autopercepción. Diversos testimonios señalan que esta conexión es más profunda y menos vinculada al entretenimiento.
El fenómeno continúa ganando visibilidad y debate, reflejando el impacto de las redes sociales en la difusión de nuevas formas de identidad y expresión cultural.