Las autoridades de Filipinas elevaron este jueves a 47 el número de fallecidos, a 688 el de heridos y a 31 el de desaparecidos por el terremoto de magnitud 7.8 que sacudió el lunes la isla de Mindanao, en el sur del país.
El nuevo balance fue divulgado por el Consejo Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres, mientras continúan las labores de búsqueda, rescate y asistencia en las comunidades más afectadas por el movimiento sísmico.
La cifra de desaparecidos pasó de 17 a 31, un aumento que concentra ahora gran parte de la preocupación de los equipos de emergencia, debido a que varias zonas permanecen afectadas por derrumbes, daños en carreteras y dificultades de acceso.

El terremoto fue registrado a las 7:37 de la mañana, hora local del lunes, a unos 24 kilómetros al suroeste de la isla de Burias, en el sur de Mindanao, y a una profundidad aproximada de 55 kilómetros, según el Servicio Geológico de Estados Unidos.
Las autoridades filipinas han contabilizado hasta ahora 1,738 réplicas, de las cuales 45 fueron percibidas por la población. Las magnitudes de esos movimientos posteriores oscilaron entre 1.3 y 6.4, manteniendo el temor en las comunidades afectadas.
Tras el sismo, el Instituto Filipino de Vulcanología y Sismología emitió una alerta de tsunami para varias zonas costeras del sur del país, que posteriormente fue cancelada luego del monitoreo de las estaciones marítimas.
Durante la vigilancia se confirmaron olas de hasta 1.48 metros en Kiamba, Sarangani; 0.84 metros en Kalamansig, Sultan Kudarat; y 0.48 metros en Maasim, antes de que las autoridades levantaran la advertencia.
Las labores de emergencia continúan en comunidades aisladas por derrumbes de carreteras, daños en puentes y deslizamientos de tierra, mientras equipos de rescate y protección civil trabajan para localizar a los desaparecidos.
El reporte oficial eleva a 18,614 el total de viviendas dañadas, de las cuales 3,330 quedaron completamente destruidas por el terremoto, mientras las autoridades siguen cuantificando el alcance real de los daños.
El desastre también ha dejado al menos 39,293 personas desplazadas, muchas de ellas necesitadas de alimentos, agua potable, refugio temporal, atención médica y apoyo básico mientras se evalúan las condiciones de sus comunidades.
En varias zonas de Mindanao, los equipos de asistencia trabajan para distribuir ayuda humanitaria a las familias afectadas, especialmente en áreas donde el acceso terrestre continúa limitado por los daños causados por el terremoto y los deslizamientos.
Filipinas se encuentra en el llamado Anillo de Fuego del Pacífico, una de las regiones con mayor actividad sísmica y volcánica del mundo, donde se registran miles de terremotos cada año.
Las autoridades mantienen el llamado a la precaución, especialmente en zonas con estructuras dañadas, laderas inestables y comunidades costeras, mientras continúan las operaciones de rescate y evaluación de daños.