Los equipos de rescate de Filipinas continuaban este viernes las labores de búsqueda y despeje de carreteras afectadas por el fuerte terremoto registrado a principios de semana, mientras las autoridades confirmaron un saldo de 46 fallecidos y 38 personas desaparecidas.
El sismo, de magnitud 7.8, ocurrió el pasado lunes frente a la costa de la isla de Mindanao, en el sur del país, provocando el colapso de edificaciones y numerosos deslizamientos de tierra que afectaron diversas comunidades.
Aunque un informe oficial difundido durante la mañana elevaba la cifra de víctimas a 55, una actualización posterior redujo el número de fallecidos a 46 tras un proceso de validación y verificación de los reportes.
Sin embargo, el número de desaparecidos aumentó de 31 a 38 personas, según las autoridades.
En la provincia de Sarangani, una de las más afectadas por el terremoto, el responsable de gestión de desastres, René Punzalan, informó que gran parte de las carreteras bloqueadas ya han sido despejadas, aunque algunas comunidades permanecen aisladas y dependen de helicópteros para recibir alimentos, agua y otros suministros básicos.
Punzalan explicó que las constantes réplicas y las lluvias registradas en las últimas horas han dificultado las labores de rescate, obligando en ocasiones a suspender temporalmente el trabajo de maquinaria pesada encargada de remover escombros y rocas.
Las autoridades reconocieron que las posibilidades de encontrar sobrevivientes son cada vez menores, aunque los equipos de emergencia mantienen las operaciones de búsqueda.
El presidente filipino, Ferdinand Marcos Jr., visitó el miércoles varias de las zonas afectadas, incluida la ciudad de General Santos, donde recorrió instalaciones dañadas y centros de distribución de ayuda humanitaria.
Durante su visita, anunció la asignación de 100 millones de pesos filipinos, equivalentes a aproximadamente 1.6 millones de dólares, para la reconstrucción de infraestructuras gubernamentales afectadas por el desastre.
Las autoridades mantienen el monitoreo de la actividad sísmica y continúan coordinando la asistencia a las comunidades afectadas mientras avanzan las labores de recuperación.