
Un fuerte terremoto de magnitud 7.8 sacudió este lunes la isla de Mindanao, en el sur de Filipinas, dejando decenas de personas fallecidas, más de un centenar de heridos y daños en varias edificaciones, de acuerdo con reportes preliminares de autoridades y medios internacionales.
El movimiento telúrico provocó una alerta de tsunami en varias zonas del Pacífico, incluyendo provincias del sur filipino y áreas costeras de Japón, aunque las autoridades levantaron posteriormente la advertencia tras varias horas de monitoreo marítimo.
El sismo ocurrió a las 7:37 de la mañana, hora local, cerca de la isla filipina de Burias, con una profundidad estimada en unos 35 kilómetros, según datos del Servicio Geológico de Estados Unidos. Tras el temblor principal, se registraron fuertes réplicas que aumentaron el temor entre la población y complicaron las labores de evaluación de daños.

El Departamento de Bienestar Social y Desarrollo de Filipinas informó inicialmente sobre personas fallecidas en la ciudad de General Santos, en Mindanao, además de más de un centenar de heridos con lesiones de distinta consideración.
Medios internacionales han reportado cifras variables sobre el número de víctimas, debido a que las autoridades continúan verificando los datos provenientes de distintas zonas afectadas. Algunos balances elevan el número de fallecidos, mientras los equipos de emergencia siguen recopilando información en terreno.
El Gobierno filipino desplegó un Equipo de Respuesta Rápida en las áreas afectadas y reportó daños en al menos 16 infraestructuras, entre ellas escuelas, supermercados, centros comerciales y otros edificios impactados por la fuerza del movimiento sísmico.
En redes sociales han circulado numerosos videos que muestran el colapso de algunas edificaciones, escenas de pánico y personas corriendo hacia zonas abiertas, mientras las autoridades advierten sobre el riesgo de ingresar a estructuras dañadas por posibles réplicas.
El sismo también provocó la interrupción de servicios de electricidad y telecomunicaciones en varias zonas de Mindanao, donde las autoridades dispusieron la suspensión de clases justo en el inicio del año escolar 2026-2027.
El Servicio Geológico de Estados Unidos informó que, después del primer terremoto, se registraron varias réplicas de magnitudes entre 5.8 y 6.4, lo que mantuvo en alerta a la población y a los organismos de emergencia.
El Gobierno filipino había emitido una alerta por tsunami para varias provincias del sur del país, como Davao Occidental y Sulu, ante la posibilidad de olas superiores a un metro, con riesgo de mayor altura en bahías y estrechos.
El Centro de Alerta de Tsunami del Pacífico también advirtió inicialmente sobre posibles olas de entre uno y tres metros por encima del nivel del mar en costas filipinas, mientras Japón activó alertas para zonas del sureste y este del país con previsión de olas de hasta un metro.
El presidente de Filipinas, Ferdinand Marcos Jr., informó que los equipos de emergencia coordinan la respuesta y la vigilancia en las áreas afectadas, mientras continúan las labores de rescate, asistencia a damnificados y evaluación de daños.
Filipinas se encuentra dentro del llamado Cinturón de Fuego del Pacífico, una zona de alta actividad sísmica y volcánica, por lo que las autoridades mantienen el llamado a la población a seguir las recomendaciones oficiales, alejarse de zonas costeras cuando haya alertas activas y evitar edificios con daños visibles.