Taylor Swift es muchas cosas: superestrella, empresaria y una de las artistas más influyentes del mundo. Pero también es hermana mayor de Austin, de 33 años, actor y productor, a quien ha mostrado gran cariño desde sus inicios en la música.
En su más reciente álbum, The Life of a Showgirl, la artista retoma ese vínculo en la canción Eldest Daughter (Hija mayor), pero con una visión mucho más sombría. Allí Swift canta:
Con estas líneas, la intérprete alude a una teoría conocida como el “síndrome de la hija mayor”, un fenómeno del que hablan algunos psicólogos familiares. Según esta perspectiva, las primogénitas suelen cargar con la presión de actuar como una especie de “madre sustituta” para sus hermanos menores, asumiendo responsabilidades domésticas y de cuidado que pueden marcar su vida adulta.
Los especialistas señalan que esta carga puede provocar estrés, perfeccionismo y sentimientos de insuficiencia, ya que los errores de los hermanos recaen simbólicamente sobre ellas.
El artículo de Time, escrito por Jeffrey Kluger —autor de un libro sobre la ciencia de los hermanos—, subraya que la canción de Swift convierte en arte una experiencia que muchas mujeres han sentido en silencio: la de ser la hija mayor y, al mismo tiempo, “la primera en el sacrificio”.