La ausencia de Javier Báez en el Clásico Mundial de Béisbol 2026 no estará relacionada con problemas de seguro médico, como ocurrió con Francisco Lindor y Carlos Correa.
El campocorto puertorriqueño no podrá participar debido a una suspensión vigente por dopaje, lo que lo deja fuera del torneo y resta una figura clave tanto en el terreno como en el liderazgo del llamado Team Rubio.
Según los registros oficiales de la Agencia Internacional de Pruebas (ITA), organismo encargado de velar por la integridad del certamen, Báez dio positivo por consumo de cannabis (Carboxy-THC). La prueba fue realizada el 12 de marzo de 2023, tras el partido en el que Puerto Rico cayó 9-6 frente a Venezuela en el loanDepot Park de Miami.
Aunque el jugador impulsó una carrera en ese encuentro, el control antidopaje posterior dio inicio a un proceso disciplinario que culminó con una sanción formal. La suspensión comenzó el 26 de abril de 2024 y se extenderá hasta el 26 de abril de 2026.
El caso de Báez pone en evidencia una diferencia entre las normas de las Grandes Ligas y las reglas internacionales. En la MLB, la marihuana fue retirada de la lista de sustancias prohibidas en 2020.
Sin embargo, el Clásico Mundial se rige por los lineamientos de la Confederación Mundial de Béisbol y Sóftbol (WBSC) y de la Agencia Mundial Antidopaje (WADA), donde el cannabis sigue penalizado en competencia.
Debido a que el Clásico se celebrará del 5 al 19 de marzo de 2026, Báez quedará fuera por apenas un mes, ya que su castigo finalizará después del torneo.
La Federación de Béisbol de Puerto Rico intentó explorar alternativas, pero no tiene margen de maniobra. En los casos gestionados por la ITA, las federaciones nacionales no pueden apelar ni solicitar excepciones.
La baja de Báez se suma a las ausencias de Lindor y Correa, dejando al equipo sin su núcleo estelar del cuadro interior. Ante este panorama, Puerto Rico deberá replantear su alineación para competir en un torneo donde históricamente su fortaleza ha sido la defensa del infield.