
Las labores de búsqueda y rescate continúan en Venezuela tras los terremotos de magnitud 7.2 y 7.5 registrados el pasado 24 de junio, que han dejado más de 1,400 fallecidos y miles de personas desaparecidas, según reportes internacionales.
A más de 90 horas de los movimientos telúricos, rescatistas, voluntarios y familiares trabajan entre los escombros con la esperanza de encontrar sobrevivientes, aunque las posibilidades disminuyen con el paso del tiempo.
La Guaira figura entre las zonas más afectadas por los sismos, con edificios colapsados, comunidades incomunicadas y familias que reclaman mayor asistencia oficial. En medio de la emergencia, algunos residentes han denunciado falta de equipos, maquinaria y herramientas para acelerar las labores de rescate.
Organismos internacionales estiman que los daños materiales provocados por los terremotos ascienden a unos US$6,700 millones, mientras que millones de personas podrían verse afectadas de forma directa o indirecta por la tragedia.
La comunidad internacional ha comenzado a enviar ayuda humanitaria, rescatistas y equipos especializados, mientras las autoridades venezolanas mantienen operaciones de seguridad y asistencia en las zonas golpeadas.
Pese al deterioro de las condiciones, los equipos de emergencia continúan trabajando contra el tiempo para localizar personas con vida bajo los escombros y atender a las comunidades más afectadas.
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