
La masacre tuvo lugar en la madrugada del jueves pasado en el poblado de Pont Sondé, ubicado alrededor de 100 kilómetros de la capital, Puerto Príncipe, y se atribuye a la banda delictiva conocida como Gran Grif. En el ataque inicial perdieron la vida más de 70 personas, incluyendo mujeres, niños y ancianos, dejando al país caribeño sumido en una profunda consternación, exacerbando la crisis que ha afectado a la nación durante años.
«De vez en cuando nos encontramos con nuevos cadáveres. En los jardines, por ejemplo. El número de muertos puede aumentar en cualquier momento», declaró la alcaldesa a EFE.