El Senado de Estados Unidos confirmó el lunes a Markwayne Mullin como nuevo secretario del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS), en medio de un cierre parcial del gobierno que afecta a la agencia encargada de ejecutar la política migratoria del presidente Donald Trump.

La votación se resolvió con 54 votos a favor y 45 en contra. Mullin, republicano de 48 años y exsenador por Oklahoma, asume el cargo en un contexto de fuerte tensión política y operativa dentro del organismo.
Mullin reemplaza a Kristi Noem, quien fue despedida a comienzos de mes tras cuestionamientos por un operativo masivo contra migrantes indocumentados en Minnesota. Durante esa intervención, agentes federales mataron a dos manifestantes que eran ciudadanos estadounidenses.

Durante su audiencia de confirmación, Mullin afirmó que buscará reducir la exposición pública del departamento y, en particular, del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, la agencia más controvertida del DHS.
“Mi objetivo en seis meses es que no seamos la noticia principal todos los días”, declaró. También señaló que pretende “proteger la patria” y “devolver la confianza a la agencia”.
El nombramiento generó objeciones entre legisladores demócratas. El senador por Illinois, Dick Durbin, cuestionó la capacidad de Mullin para reformar el ICE.

Durbin expresó su preocupación por posibles abusos dentro de la agencia y afirmó que votó en contra porque no respaldaría a “otro ‘sí señor’ que habilite los peores instintos” del presidente Trump.
Mullin dejó abierta la posibilidad de exigir órdenes judiciales para ciertas operaciones migratorias, una medida que representaría un cambio respecto de la política actual y una de las principales demandas demócratas en las negociaciones presupuestarias.
Entre las dependencias afectadas se encuentra la Administración de Seguridad en el Transporte, responsable de los controles en aeropuertos. Sus empleados llevan semanas trabajando sin salario y más de 300 han renunciado desde el inicio del cierre, lo que ha generado largas demoras por falta de personal.

Aunque el ICE forma parte del DHS, la agencia ha podido mantener sus operaciones gracias a fondos previamente aprobados por el Congreso, a diferencia de otras dependencias.
La llegada de Mullin ocurre en medio de una crisis institucional dentro del DHS, marcada por presiones políticas, limitaciones presupuestarias y debates abiertos sobre el rumbo de la política migratoria estadounidense.
Su gestión estará condicionada por estas negociaciones y por la necesidad de estabilizar el funcionamiento de una de las agencias clave para la seguridad interna de Estados Unidos.
Fuente: Infobae.