Sin margen de error y obligada a ganar para apurar las opciones de pasar de grupo, que también pasaban por lo que ocurriera entre el duelo entre España y Egipto, República Dominicana saltó al césped con un planteamiento muy ofensivo. Defensa de tres, dos carrileros abiertos y tres jugadores de clara vocación ofensiva.
Ese esquema táctico, aun así, no le sirvió para inquietar a la defensa uzbeka hasta los 25 minutos, cuando Rafael Núñez lanzó un disparo que supo despejar bien Vladímir Nazarov.
Nada más comenzar la segunda parte, Nowend Lorenzo fue derribado en el área y el colegiado decretó penalti. Rafael Núñez, desde los once metros, lanzó a su izquierda y Nazarov, pese a que adivinó la trayectoria del balón, no pudo alcanzar a tocarlo.
A partir de esa acción el partido se rompió y se volvió más frenético con dos equipos en busca del segundo gol y practicando un juego muy ofensivo que hizo las delicias de los asistentes al Parque de los Príncipes, que disfrutaron de las constantes alternativas en ambas áreas.
Aún así, las que ganaron la partida a ese estilo de juego ofensivo de ambos conjuntos fueron las defensas, que se mostraron muy seguras para neutralizar los ataques de su rival, especialmente la uzbeka, que, aun así a punto estuvo de lamentar un gol en el tiempo añadido con un disparo al poste de Jungbauer.