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Colombia llega a segunda vuelta presidencial en medio de una campaña marcada por ataques y profunda división

Acusaciones, demandas y discursos duros marcan la recta final

Dos estilos de campaña frente a un país polarizado

Joerlin Rodríguez
Joerlin Rodríguez
19 junio, 2026 - 4:50 PM
7 minutos de lectura
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SEGUNDA VUELTA EN COLOMBIA
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La segunda vuelta presidencial en Colombia llega en un ambiente de alta tensión política, con una campaña marcada por fuertes ataques verbales, acusaciones cruzadas y una polarización que enfrenta al ultraderechista Abelardo de la Espriella y al izquierdista Iván Cepeda.

Los colombianos acudirán nuevamente a las urnas este domingo para definir quién sucederá a Gustavo Petro en la Presidencia durante el período 2026-2030, en una elección que ha concentrado el debate nacional entre dos visiones profundamente opuestas de país.

En la primera vuelta, celebrada el 31 de mayo, De la Espriella fue el candidato más votado, con más de 10.3 millones de sufragios y alrededor del 43.7 % de los votos, mientras Cepeda quedó en segundo lugar con cerca de 9.7 millones y poco más del 40.9 %.

La estrecha diferencia entre ambos candidatos intensificó la disputa por los apoyos de sectores de centro, votantes indecisos y ciudadanos que quedaron sin representación directa tras la primera ronda electoral.

Acusaciones, demandas y discursos duros marcan la recta final

Acusaciones, demandas y discursos duros marcan la recta final
Acusaciones, demandas y discursos duros marcan la recta final

La campaña ha estado marcada por una guerra verbal entre los aspirantes, con señalamientos personales, denuncias y frases de alto voltaje que han elevado el tono de una contienda ya tensionada por la polarización política del país.

De la Espriella ha acusado a Cepeda con expresiones como “colaborador de delincuentes”, “narcoterrorista” y “heredero de las FARC”, mientras que el candidato del Pacto Histórico lo ha señalado como “fascista mafioso”, “defensor de narcotraficantes, paramilitares y estafadores” y “traidor de la patria”.

Cepeda incluso anunció demandas contra su rival por presuntos vínculos con grupos paramilitares y por supuesta participación, a través de su bufete de abogados, en hechos relacionados con recursos del sistema de salud.

El profesor y exrector de la Universidad Nacional Moisés Wasserman consideró que el país atraviesa una situación electoral única, más áspera y difícil que procesos anteriores, debido al nivel de confrontación entre las campañas y al clima de desconfianza política.

La recta final tampoco incluyó debates entre los candidatos, debido a que ambos equipos terminaron imponiendo condiciones que impidieron concretar un cara a cara antes de la votación definitiva.

Dos estilos de campaña frente a un país polarizado

Dos estilos de campaña frente a un país polarizado
Dos estilos de campaña frente a un país polarizado

La campaña de Iván Cepeda ha mantenido un tono más institucional y programático, aunque analistas señalan que sus actos han sido percibidos como menos emocionales, con discursos extensos y un estilo que ha tenido dificultades para competir en el terreno digital.

Tras la primera vuelta, Cepeda cometió un paso controvertido al poner en duda los resultados, aunque posteriormente aceptó el escrutinio y su sector desistió de impulsar una asamblea constituyente, en un intento por enviar señales de moderación.

El candidato del Pacto Histórico también buscó alianzas con sectores de centro. Sergio Fajardo optó por mantenerse al margen, mientras Claudia López se sumó a su campaña en la fase final de la contienda.

En contraste, De la Espriella, conocido por sus seguidores como “el Tigre”, desarrolló una campaña de tono festivo, fuerte presencia en redes sociales, símbolos patrióticos, mensajes de orden y una narrativa de mano dura contra la criminalidad.

Su fórmula vicepresidencial, el académico José Manuel Restrepo, le permitió reforzar el manejo de temas económicos, mientras que la senadora indígena Aída Quilcué, compañera de fórmula de Cepeda, tuvo menor presencia pública en la campaña.

A la disputa interna se sumó la participación indirecta de figuras como Gustavo Petro y Donald Trump, cuyos pronunciamientos aumentaron la tensión política y diplomática alrededor de la elección colombiana.

Petro ha expresado en discursos y redes sociales su respaldo a la continuidad de un gobierno de izquierda, mientras Trump prometió apoyo total de Estados Unidos a Colombia si gana De la Espriella, postura que fue rechazada por sectores que la consideran una intervención externa.

Con este escenario, Colombia llega a una segunda vuelta decisiva, atravesada por la polarización, la presión internacional, la disputa por el centro político y la incertidumbre sobre la gobernabilidad que enfrentará quien resulte ganador.

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