
James Boyard, director de gabinete del Ministerio de Defensa de Haití, inspector general de la Policía Nacional y reconocido especialista en temas de seguridad, fue secuestrado por hombres armados, según confirmó una fuente con conocimiento del caso.
Se trata de uno de los funcionarios de más alto rango capturados en los últimos años en Haití, un país que continúa enfrentando una grave crisis de violencia ligada a pandillas.
La fuente consultada, que pidió reserva de identidad por no estar autorizada a ofrecer declaraciones, confirmó el hecho ocurrido el pasado sábado.
De acuerdo con reportes de medios locales, Boyard habría sido interceptado el jueves en la zona de Bourdon, en Puerto Príncipe, uno de los pocos sectores considerados relativamente seguros dentro de la capital haitiana. Sin embargo, gran parte de la ciudad estaría bajo el control de grupos armados.
Actualmente, se estima que alrededor del 70 % de Puerto Príncipe se encuentra bajo la influencia de la coalición de pandillas conocida como Viv Ansanm, catalogada por Estados Unidos como organización terrorista extranjera.
Además de su labor en el ámbito gubernamental, Boyard participaba en procesos vinculados a la reforma y fortalecimiento de las fuerzas de seguridad haitianas, así como en evaluaciones institucionales de la Policía Nacional.
Hasta el momento, las autoridades no han informado quiénes serían los responsables del secuestro ni si existe alguna exigencia de rescate por parte de los captores.
Expertos en seguridad han señalado que el caso podría implicar un alto nivel de planificación, e incluso la posible participación de personas cercanas al esquema de protección del funcionario.
En paralelo, las fuerzas del orden han realizado recientes operativos en zonas controladas por grupos armados en la capital, donde en algunos casos se han registrado traslados de víctimas de secuestro.
En los últimos años, Haití ha sido escenario de múltiples secuestros de alto perfil que han afectado a periodistas, religiosos y ciudadanos extranjeros. Un informe de Naciones Unidas señala cientos de casos recientes, reflejo del deterioro de la seguridad en el país.