
El secretario general de la ONU, António Guterres, llegó este miércoles al Palacio Nacional para sostener una reunión con el presidente Luis Abinader, luego de su visita a Haití, donde evaluó la situación humanitaria y de seguridad que afecta a ese país.
Guterres fue recibido por el canciller Roberto Álvarez y el ministro de la Presidencia, José Ignacio Paliza, antes de trasladarse al salón privado del mandatario para el encuentro oficial.
Uno de los principales temas de la reunión es la situación en Haití, país que el secretario general de la ONU describió como escenario de la crisis más grave del hemisferio occidental y una de las más severas del mundo.
El presidente realizó una visita oficial a Haití para evaluar la situación tras el reciente terremoto. Durante su recorrido, se reunió con líderes locales y organizaciones internacionales para coordinar los esfuerzos de ayuda. La población afectada expresó su gratitud por la presencia del mandatario y la promesa de apoyo continuo.
El funcionario de las Naciones Unidas arribó a la República Dominicana la noche del lunes por el Aeropuerto Internacional de Las Américas.
Durante su llegada, agradeció al Gobierno dominicano los esfuerzos realizados en los escenarios internacionales para contribuir a la estabilización de Haití y resaltó el papel desempeñado por el país en la aprobación de la resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que dio origen a la Fuerza de Supresión de Bandas.
El martes, Guterres visitó Puerto Príncipe para conocer de primera mano el impacto de la violencia de las pandillas y la crisis humanitaria que enfrenta la población haitiana.
Durante su recorrido, calificó la situación como desesperada y reiteró la necesidad de aumentar el financiamiento destinado al plan de respuesta humanitaria de las Naciones Unidas en Haití.
La visita ocurre en medio de un incremento de los ataques armados en Puerto Príncipe y en la región de Artibonito.
De acuerdo con datos de organismos internacionales, la violencia ha provocado más de 2,300 muertes en lo que va de año y cerca de 1.5 millones de desplazados, agravando la crisis de seguridad y las condiciones humanitarias en el país vecino.