
Cerca de 700,000 niños padecen desnutrición aguda grave en Sudán del Sur, la forma más severa y potencialmente mortal del hambre, mientras el conflicto armado, los desplazamientos forzados y las inundaciones continúan agravando la crisis humanitaria en el país, advirtió la organización Save the Children.
La entidad alertó sobre un deterioro acelerado de las condiciones alimentarias, especialmente en el estado de Jonglei, donde numerosas familias sobreviven consumiendo hojas, nenúfares y semillas destinadas a la siembra debido a la escasez de alimentos y las dificultades para recibir ayuda humanitaria.
Según la más reciente evaluación de la Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria en Fases, cuatro condados del país enfrentan riesgo de hambruna, entre ellos Akobo y Nyirol, ambos ubicados en Jonglei.
El informe señala que más de 7.8 millones de personas, equivalentes a cerca del 60 % de la población sursudanesa, padecen inseguridad alimentaria aguda. Entre ellas se encuentran 2.2 millones de niños menores de cinco años que requieren tratamiento por desnutrición aguda.
Save the Children destacó que la cifra de casi 700,000 menores afectados por desnutrición aguda grave representa uno de los aspectos más preocupantes de la emergencia, debido al alto riesgo de muerte si no reciben atención médica especializada.
En el hospital de Bor, capital de Jonglei, personal sanitario reportó un aumento inusual de casos para esta época del año. La trabajadora de salud Tabisa Ajer indicó que actualmente atienden más de 60 niños con desnutrición severa, una cifra que normalmente solo se registra durante la temporada de lluvias.
Además de la crisis alimentaria, la organización advirtió que miles de niños han abandonado la escuela y que algunos han sido obligados a trabajar o contraer matrimonio precoz como consecuencia de las dificultades económicas que enfrentan sus familias.
El director de Save the Children en Sudán del Sur, Chris Nyamandi, afirmó que la situación requiere una respuesta urgente para evitar un mayor deterioro.
Las agencias humanitarias también alertaron que las condiciones podrían empeorar entre junio y agosto, período de mayor escasez, si no mejora el acceso de la ayuda y no se movilizan recursos adicionales para atender a las poblaciones más vulnerables.
A pocos días de cumplir 15 años de independencia, Sudán del Sur continúa enfrentando una de las crisis humanitarias más severas del mundo, marcada por conflictos recurrentes, desplazamientos masivos, fenómenos climáticos extremos y una creciente inseguridad alimentaria.