En barrios y comunidades de República Dominicana, los sanes continúan siendo una de las principales estrategias de ahorro informal para miles de familias, quienes buscan cumplir metas económicas sin recurrir al sistema financiero formal.
Basados en la confianza entre los participantes, este mecanismo permite enfrentar emergencias, financiar proyectos o adquirir bienes, convirtiéndose en un recurso clave para quienes no tienen acceso a créditos bancarios.
Funcionamiento y ventajas del sistema
El sistema de sanes consiste en que un grupo de personas acuerda aportar una cantidad fija de dinero de manera periódica —semanal, quincenal o mensual— y, en cada período, uno de los integrantes recibe el monto acumulado. Durante su turno, el beneficiario dispone de la suma completa para cubrir necesidades inmediatas o proyectos personales.
Francisco Aristi Paredes, participante desde hace cinco años, explicó que la disciplina y la obligación de cumplir con los aportes son las principales ventajas del sistema: “Si lo guardas en un san, sabes que cuando te toca, recibes todo el dinero de una vez”.
Riesgos y regulación
A pesar de sus beneficios, los sanes no están exentos de riesgos. Edward Moya, abogado especialista, explicó que la falta de contratos escritos o documentación puede generar conflictos cuando algún integrante incumple los aportes. Sin embargo, indicó que los participantes pueden recurrir a la vía civil o presentar querellas ante las autoridades si se cuenta con pruebas de los acuerdos.
Persistencia del mecanismo
Antonio Ciriaco Cruz, decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la UASD, señaló que los sanes siguen vigentes debido a la limitada bancarización de ciertos sectores, fomentando la disciplina financiera y el ahorro colectivo.