Las autoridades de Rusia impusieron una nueva multa de 3.5 millones de rublos, equivalentes a unos 45,000 dólares, contra la aplicación de mensajería Telegram por presuntamente negarse a eliminar contenidos considerados prohibidos por la legislación rusa.
La sanción fue dictada por el Tribunal del Distrito Taganski de Moscú, que declaró culpable a la plataforma de no monitorear ni retirar materiales señalados como ilegales, de acuerdo con la información difundida por la agencia RIA Nóvosti.
Esta nueva decisión judicial se suma a una serie de medidas contra Telegram, una aplicación que permanece bloqueada en Rusia, aunque sigue siendo utilizada por millones de usuarios pese a las restricciones oficiales.
Durante el último año, la red de mensajería ha acumulado multas por más de 100 millones de rublos, cerca de 1.4 millones de dólares, principalmente por incumplir exigencias relacionadas con la eliminación de contenidos vetados.

A principios de este mes, el mismo tribunal multó a Telegram con más de 10 millones de rublos, cerca de 140,000 dólares, también por negarse a retirar contenidos prohibidos por las leyes rusas.
Las autoridades rusas sostienen que la plataforma debe cumplir con las normas locales de control digital, especialmente en lo relacionado con materiales considerados ilegales o perjudiciales para los ciudadanos.
El regulador ruso de las comunicaciones, Roscomnadzor, denunció el pasado 10 de febrero que Telegram continuaba sin atender las exigencias oficiales, por lo que decidió mantener el bloqueo contra la aplicación.
Según el regulador, estas medidas buscan garantizar el cumplimiento de la legislación rusa y proteger a los ciudadanos frente a contenidos que las autoridades consideran contrarios a la ley.
Roscomnadzor exigió a Telegram borrar más de 35,060 contenidos considerados ilegales, entre ellos materiales relacionados con pornografía ilegal y otros contenidos restringidos por las autoridades rusas.
Además, el organismo reclamó la eliminación de unos 35,500 materiales vinculados al uso de VPN, herramientas que permiten ocultar la dirección IP real y acceder a sitios bloqueados dentro de Rusia.
El fundador de Telegram, Pável Dúrov, contra quien se ha abierto una causa penal, ha acusado a las autoridades rusas de utilizar estas medidas para censurar la libertad de expresión.
Expertos advierten que bloquear completamente el servicio de mensajería resulta técnicamente difícil, aunque un funcionamiento limitado podría empujar a parte de los usuarios hacia plataformas promovidas por el Estado ruso.