
El secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, afirmó que su país no planea intervenir militarmente en Venezuela, aunque dejó claro que no se excluyen otras acciones si la presidenta interina, Delcy Rodríguez, no coopera con Washington.
«Les puedo asegurar con total certeza que no estamos preparando, ni tenemos la intención ni esperamos tener que tomar ninguna acción militar en Venezuela en ningún momento», expresó Rubio ante el Senado.
Rubio explicó que la única presencia militar estadounidense en Venezuela son los marines asignados a la embajada. No obstante, advirtió que el presidente Trump mantiene abierta la posibilidad de actuar si surgen amenazas.
«Si aparece una fábrica de drones iraníes y amenaza a nuestras fuerzas en la región, el presidente conserva la opción de eliminarla», señaló.
Aunque no hay cargos formales contra Rodríguez en EE. UU., Rubio recordó que está bajo investigación por supuestos vínculos con el narcotráfico. En un documento enviado al Comité de Relaciones Exteriores, amenazó con el «uso de la fuerza» si no hay cooperación plena.
Rubio subrayó que el objetivo es una transición democrática con elecciones libres, donde toda la sociedad venezolana esté representada. Tras la salida de Maduro, se buscó evitar un caos mayor o una guerra civil.
Estados Unidos, como parte de su estrategia, ha permitido la venta supervisada de petróleo venezolano para financiar servicios públicos, asegurando que los recursos no caigan en manos del antiguo régimen. Además, celebró la apertura del mercado petrolero a empresas privadas.
Sobre María Corina Machado, Rubio dijo que puede participar en la transición, pero recordó que el poder real sigue en manos del régimen y que aún hay unos 2.000 presos políticos.
«Lo que intentamos desencadenar aquí es un proceso de estabilización, recuperación y transición hacia una situación en la que María Corina y otras personas puedan formar parte», concluyó Rubio.