
Científicos del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y de la Escuela Politécnica Federal de Lausana (EPFL), en Suiza, desarrollaron un robot capaz de desplazarse bajo el agua y, posteriormente, emerger para volar, una tecnología inspirada en el comportamiento de las aves buceadoras.
El proyecto, que combina principios de robótica con el estudio del movimiento de los animales, podría impulsar el desarrollo de nuevos drones y vehículos diseñados para la exploración de ecosistemas oceánicos.
Los investigadores tomaron como referencia especies como colimbos, gaviotas, frailecillos, cormoranes, petreles y martines pescadores, aves que utilizan sus alas tanto para volar como para nadar o sumergirse. Analizar estos movimientos en condiciones reales representa un desafío, mientras que las simulaciones por computadora aún presentan limitaciones para reproducir con exactitud la transición entre el aire y el agua.
Los resultados de la investigación fueron publicados en la revista Science. El autor principal del estudio y profesor de ingeniería mecánica del MIT, Raphael Zufferey, explicó que los modelos robóticos permiten estudiar estos mecanismos con mayor precisión, ya que responden a los mismos principios físicos que los animales y facilitan el control de variables relacionadas con el diseño y el movimiento.
El dispositivo, denominado FAAV (vehículo aéreo-acuático de alas batientes), pesa alrededor de 250 gramos y cuenta con un fuselaje aerodinámico, dos alas flexibles de membrana, una cola móvil y un sistema electrónico completamente impermeable e integrado en una estructura sin cables.
Para su desarrollo, el equipo recopiló información sobre distintas aves buceadoras con el fin de ajustar la frecuencia del aleteo a valores similares a los observados en la naturaleza. De acuerdo con esos datos, las aves de menor tamaño pueden batir sus alas unas diez veces por segundo durante el vuelo y alrededor de cuatro veces por segundo cuando nadan bajo el agua, mientras que las especies de mayor tamaño lo hacen a un ritmo ligeramente inferior.
Las alas del robot fueron fabricadas con membranas delgadas recubiertas con un material repelente al agua, mientras que su cola puede modificar su inclinación para facilitar tanto el ascenso como el descenso. Además, los investigadores diseñaron componentes intercambiables que permiten variar el tamaño de las alas según las necesidades de cada prueba.