
El consumo de mate con manzanilla se expande en Argentina y otros países, impulsado por el interés en sus potenciales beneficios para reducir el estrés y aliviar molestias digestivas. Esta práctica combina el uso tradicional de hierbas con hallazgos científicos recientes que analizan las propiedades de la Matricaria chamomilla.
Investigaciones publicadas en Molecular Medicine Reports indican que la manzanilla contiene compuestos activos, como la apigenina, con efectos ansiolíticos y antiinflamatorios observados en estudios celulares y en animales. Estos componentes actuarían sobre receptores cerebrales vinculados a la ansiedad y contribuirían a disminuir procesos inflamatorios, aunque la evidencia en humanos aún es limitada.
Especialistas en nutrición y fitoterapia advierten que, si bien algunos ensayos clínicos sugieren beneficios en casos de niveles de ansiedad y trastornos digestivos, todavía no existen dosis estandarizadas ni conclusiones definitivas. Por ello, se recomienda evaluar cada caso particular antes de incorporar esta hierba de forma regular.
En el ámbito digestivo, tanto la tradición como los estudios coinciden en que la manzanilla puede ayudar a reducir gases y cólicos, gracias a su efecto relajante sobre el músculo intestinal. Sin embargo, los investigadores subrayan que muchos de estos resultados provienen de laboratorio, por lo que se requieren más estudios clínicos en humanos.

El creciente uso de manzanilla en el mate refleja una tendencia hacia el autocuidado con productos naturales. No obstante, la comunidad científica insiste en que sus efectos, aunque prometedores, deben interpretarse con cautela hasta contar con evidencia más concluyente en humanos.