
El director nacional de Patrimonio Monumental del Ministerio de Cultura, Juan Mubarak, afirmó durante una transmisión especial de los programas El Rumbo Radio y El Rumbo de la Tarde, realizada desde la Zona Colonial, que la restauración del Alcázar de Colón se ejecutó bajo estrictos criterios de conservación, con el propósito de adecuar sus instalaciones como museo sin alterar la integridad ni la originalidad del histórico inmueble.
“No se podía alterar para adecuarlo a museo, porque existe un mandato de restauración que establece que no se puede afectar su integridad ni su originalidad”, explicó Mubarak.
El arquitecto indicó que, antes de realizar cualquier trabajo, fue necesario desarrollar un estudio histórico y examinar la documentación disponible sobre las diferentes etapas del Palacio Virreinal, incluyendo su período de deterioro durante el siglo XIX y la gran intervención realizada entre 1955 y 1956.
Según el funcionario, este proceso permitió determinar cuáles elementos debían conservarse, corregirse o recuperarse, siempre respetando las características históricas y arquitectónicas del monumento.
“Para llegar aquí hubo que revisar toda esa documentación, estudiar cómo era el palacio anteriormente y someter las propuestas a revisión y aprobación”, manifestó.
Mubarak señaló que cada actuación fue evaluada por los técnicos de la Dirección Nacional de Patrimonio Monumental y por un comité externo de consultores especializados vinculados al Ministerio de Cultura.
Precisó que incluso las perforaciones y otras intervenciones aparentemente menores fueron consultadas previamente, debido a la sensibilidad histórica de la edificación.
“Cada hoyo y cada intervención que se hacía se consultaba. No era solamente entre los técnicos de Patrimonio, sino también con un equipo de asesores externos”, sostuvo.
Como ejemplo de los criterios aplicados, Mubarak mencionó los revestimientos de cemento instalados durante la restauración efectuada entre 1955 y 1956 por el arquitecto español Javier Barroso, en la época de Rafael Leónidas Trujillo.
El director de Patrimonio Monumental explicó que el cemento utilizado en aquella intervención impedía la adecuada respiración de las piedras y favorecía la acumulación de humedad en los muros.
“El cemento no deja respirar la piedra. En aquella restauración se empañetó con cemento; por eso se retiró para permitir que las piedras volvieran a respirar”, expresó.
Durante los trabajos recientes se limpiaron y consolidaron las fachadas de piedra, se corrigieron daños estructurales y se aplicaron revestimientos tradicionales elaborados a base de cal, un material compatible con las características del monumento.