
El uso de la fuerza por parte de la Policía Nacional está ocupando la conversación pública, por lo que resulta oportuno abordar la aprobación, en primera lectura, de la reforma a la Ley Orgánica de la institución. La iniciativa fue aprobada por 24 de los 27 senadores presentes.
La reforma plantea una reorganización de la Policía en tres categorías: Directiva, Intermedia y Agente Patrullero. También fortalece la formación académica de los agentes, con énfasis en el respeto a los derechos fundamentales, entre otros cambios.
Uno de los aspectos más relevantes está relacionado con el régimen disciplinario (artículos 145-157). El proyecto establece la desvinculación definitiva de los agentes que acumulen tres o más sanciones por faltas muy graves en un período de cinco años, sin posibilidad de regresar a la institución.
La reforma también enfrenta uno de los abusos más criticados dentro de la institución: el uso de policías como empleados domésticos o trabajadores al servicio de intereses privados. A partir de esta propuesta, no solo se prohíbe esa práctica, sino que también podrán ser sancionados los superiores que la ordenen.
El mensaje es claro: los policías están para proteger a la ciudadanía, no para servir como choferes, camareros, jardineros o empleados particulares.
Los artículos más relevantes de la reforma son: