La República Dominicana derrotó al Reino de los Países Bajos por la vía del nocaut con marcador de 12 carreras por 1, en un partido que se decidió bajo la llamada regla de la misericordia.
Esta norma establece que el juego se termina cuando, al finalizar el séptimo episodio, un equipo tiene ventaja de 10 carreras sobre su rival.
La regla también contempla que un encuentro puede finalizar antes si un equipo logra una ventaja de 15 carreras en el quinto episodio.

En este caso, la diferencia en el marcador permitió que el juego concluyera de manera anticipada tras el dominio del conjunto dominicano.
El momento decisivo del partido llegó cuando Juan Soto conectó un cuadrangular con un corredor en base.
Con esa jugada, la selección nacional consolidó su victoria frente al conjunto del Reino de los Países Bajos.