El presidente del Instituto Duartiano, Wilson Gómez, advirtió que la República Dominicana no debe reincorporarse a la jurisdicción de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), al considerar que sus decisiones han sido históricamente contrarias a los intereses nacionales y constituyen una amenaza directa a la soberanía del país.
Durante una intervención telefónica en El Sol de la Mañana, Gómez expresó preocupación por las gestiones que, según dijo, se realizan ante el Tribunal Constitucional para revertir la desvinculación de la República Dominicana de la Corte Interamericana, decisión que quedó establecida tras la sentencia 256-14, derivada de la controversial sentencia 168-13 sobre nacionalidad.

El dirigente nacionalista sostuvo que, desde la emisión de la sentencia 168-13, (que sólo se consideran como nacionales las personas nacidas en territorio dominicano de padres dominicanos o residentes legales) los organismos del sistema interamericano han asumido una postura “hostil” frente al Estado dominicano, rechazando decisiones soberanas relacionadas con el registro civil, la nacionalidad y las políticas migratorias. A su juicio, la Corte y la Comisión Interamericana pretenden imponer a la República Dominicana la responsabilidad de resolver la crisis estructural de Haití.
“Ellos entienden que nosotros no tenemos derecho a controlar nuestra migración ni a decidir sobre nuestra nacionalidad, y que debemos cargar con un problema que es exclusivamente haitiano”, afirmó Gómez.
El presidente del Instituto Duartiano recordó que el Tribunal Constitucional determinó que la adhesión dominicana a la Corte Interamericana adolecía de un vicio de forma, ya que el acuerdo nunca fue aprobado por el Congreso Nacional, lo que permitió al alto tribunal salvaguardar el orden constitucional y la soberanía del país.
Gómez también denunció lo que calificó como una campaña internacional para presentar a la República Dominicana como un Estado xenófobo y discriminatorio, señalando que Haití y sectores aliados han difundido esa narrativa en organismos internacionales, causando un daño significativo a la imagen del país.
En otro aspecto, alertó sobre situaciones que, a su entender, también afectan la soberanía nacional, como la presencia de personal militar y de migración extranjero en territorio dominicano, lo que consideró parte de un “concierto de hechos” que deben ser debatidos abiertamente por la sociedad.
Finalmente, Wilson Gómez reiteró que la República Dominicana y Haití son dos Estados distintos, llamados a respetarse mutuamente, y subrayó que la solución a la crisis haitiana no puede ni debe recaer sobre el Estado dominicano. “Con la soberanía no se puede jugar”, concluyó.