Cada 31 de enero, la República Dominicana celebra el Día Nacional de la Juventud, una fecha dedicada a honrar la vida y obra de San Juan Bosco (1815-1888), sacerdote católico italiano que consagró su ministerio a la formación, educación y acompañamiento de jóvenes en situación de vulnerabilidad durante el siglo XIX. Su legado, centrado en la inclusión y la esperanza, continúa inspirando las políticas y acciones dirigidas a este importante sector de la población.
En el marco de esta conmemoración, también se destaca la creación del Premio Nacional de la Juventud, instituido mediante la Ley 20-93 del 5 de diciembre de 1993. Este reconocimiento, organizado por el Ministerio de la Juventud, distingue a jóvenes meritorios de todo el territorio nacional y constituye el máximo galardón que otorga el Estado dominicano a la juventud.
“Los jóvenes no solo deben ser amados, sino sentir que se les ama”, expresó San Juan Bosco, una frase que resume la esencia de su pensamiento y que mantiene vigencia en la actualidad.
El Ministerio de la Juventud, órgano rector de las políticas públicas dirigidas a este segmento poblacional, tiene la responsabilidad de formular, coordinar y dar seguimiento a las iniciativas estatales en materia de juventud, así como velar por el cumplimiento de la Ley General de Juventud 49-2000. La institución es dirigida actualmente por Carlos Valdez, quien ha resaltado entre sus principales logros la implementación de pasantías remuneradas a través del programa “Mi Primera Oportunidad”.
Esta iniciativa destina el 5 % de la nómina institucional para garantizar experiencias laborales a jóvenes recién graduados, marcando un precedente en la promoción del primer empleo juvenil en el país.
En materia de planificación, el Ministerio trabajó el Plan Nacional de Juventudes 20-30 y rediseñó el Plan Nacional de Juventud 25-30, una herramienta estratégica basada en datos reales que permite identificar las necesidades prioritarias de la juventud dominicana.
De este proceso surge el programa “Juventud con B de Barrio”, considerado la mayor articulación interinstitucional del Estado, con la participación de 32 entidades públicas, orientada a impactar de manera directa a jóvenes en comunidades vulnerables.