El presidente de Rusia, Vladímir Putin, afirmó este martes que su país mantiene la disposición de continuar con las negociaciones de paz con Ucrania, pese a la reciente intensificación de ataques con drones y misiles en el marco del conflicto.
Durante una reunión con miembros del Gobierno, el mandatario ruso sostuvo que Ucrania estaría utilizando las ofensivas contra territorio ruso como una estrategia para fortalecer su posición en caso de una eventual reanudación del diálogo de paz.
Putin reiteró que Rusia estaría dispuesta a retomar conversaciones con Ucrania tomando como referencia los acuerdos de Estambul (Turquía), alcanzados en 2022, los cuales —según dijo— habían sido aceptados inicialmente por la delegación ucraniana.
Asimismo, señaló que cualquier proceso de negociación debería considerar también las discusiones realizadas en Anchorage (Alaska) y la situación actual en el terreno, además de los principios que expuso en un discurso previo ante el Ministerio de Exteriores ruso.
El líder del Kremlin agregó que las conversaciones se encuentran actualmente suspendidas por decisión de Ucrania, aunque también mencionó que Estados Unidos ha reorientado su atención hacia otros conflictos recientes.
Por su parte, el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, reiteró que Moscú está dispuesto a reanudar el diálogo “en cualquier momento”.
Las negociaciones entre Rusia y Ucrania han tenido varios intentos desde el inicio de la invasión en 2022, incluyendo encuentros en Bielorrusia y posteriormente en Estambul.
En esas primeras rondas, Rusia anunció una retirada parcial de tropas cerca de Kiev como un gesto de buena voluntad, mientras que Ucrania interpretó el proceso de manera distinta.
Ambas partes han reconocido avances parciales en distintos momentos, aunque el diálogo se vio interrumpido tras nuevas exigencias rusas y denuncias ucranianas sobre presuntas violaciones en el terreno, como los hechos ocurridos en Bucha.
Con el paso del tiempo, las posturas se endurecieron, con demandas de Moscú relacionadas con la reducción del ejército ucraniano, la renuncia a la OTAN y el reconocimiento de Crimea, mientras Kiev insiste en su soberanía e integridad territorial como condiciones no negociables.