La princesa Leonor protagonizó uno de los momentos más significativos de la visita del papa León XIV a España al acompañar a los reyes Felipe VI y Letizia, junto a la infanta Sofía, en la recepción oficial al pontífice.
Un look marcado por el protocolo
A diferencia de la imagen que ofreció hace quince años durante la visita de Benedicto XVI, cuando era una niña y lució un vestido floral, Leonor asumió ahora un papel diferente como heredera de la Corona española.
Para la ocasión, eligió un vestido negro midi de manga larga, cuello cerrado y silueta fluida, ajustado a la cintura con un cinturón negro. La elección respondió a las normas de discreción, respeto y sobriedad que caracterizan este tipo de audiencias con el pontífice.
Sin grandes joyas, estampados o elementos llamativos, la princesa apostó por una imagen elegante y contenida. La melena suelta con ondas suaves y un maquillaje natural completaron un estilismo que, según destaca la publicación, convirtió la moda en una herramienta silenciosa de comunicación institucional.
Una identidad institucional propia
La aparición de Leonor refuerza la evolución que ha mostrado en los últimos años tras completar su formación militar y asumir mayores responsabilidades públicas.
La imagen familiar formada por Felipe VI, la reina Letizia, la princesa Leonor y la infanta Sofía también reflejó los distintos roles dentro de la monarquía. Mientras la reina hizo uso del tradicional privilegio del blanco reservado a determinadas reinas católicas, sus hijas optaron por el negro protocolario.
Quince años después de recibir a Benedicto XVI, Leonor volvió a encontrarse con un papa en España. Esta vez, como futura reina.