
La posibilidad de que aerolíneas internacionales utilicen aeropuertos de la República Dominicana para recargar combustible en medio de la crisis que afecta a Cuba abre un escenario complejo que el país debe asumir “como una emergencia”.
Así lo planteó el periodista Julio Martínez Pozo, coordinador del programa El Sol de la Mañana, al analizar las implicaciones operativas, de seguridad y de planificación aérea que podría generar esta coyuntura.
El análisis surge a raíz de la crisis en Cuba provocada por el bloqueo de combustible para aviones impuesto por Estados Unidos, situación que podría obligar a líneas aéreas que operan desde la isla a buscar puntos alternos para abastecerse.
Entre las posibles aerolíneas mencionadas por Martínez Pozo figuran compañías europeas como Iberia, las cuales realizarían dichas operaciones con las autorizaciones correspondientes de las autoridades dominicanas.
Según los argumentos expuestos por el comunicador, no se trataría de un entendimiento directo con el gobierno cubano, sino con las aerolíneas interesadas, al tiempo que advirtió que el simple hecho de contar con aeropuertos disponibles no garantiza que el país esté preparado para asumir esa carga adicional.
“El caso es que eso supondría un desafío que el país tiene que asumirlo como una emergencia”, insistió el comunicador, al señalar que esta eventualidad se produce en un momento delicado, marcado por el conflicto entre el Gobierno dominicano y Aerodom–Vinci Airports, que incluso generó un pronunciamiento oficial por parte de las autoridades y un comunicado de la empresa concesionaria.
“Son los mismos controladores aéreos que manejan los otros vuelos los que tendrán esa carga”, advirtió Martínez Pozo, agregando que también serían “los mismos espacios” los que tendrían que adaptarse a una nueva dinámica operativa, en un contexto donde ya existen quejas de los usuarios del Aeropuerto Internacional de las Américas.
El comunicador expresó dudas sobre los protocolos de seguridad en caso de repostaje con pasajeros a bordo. “Dudo que sea apropiado que un avión repleto de pasajeros pueda repostar para echar combustible”, afirmó, planteando interrogantes sobre los tiempos de aterrizaje, despegue y la disponibilidad real del espacio aéreo para absorber vuelos adicionales sin provocar trastornos.
Asimismo, alertó que la programación aérea nacional podría verse afectada si no se toman previsiones a tiempo. “Para aterrizar, para despegar se necesita un tiempo, pero también se necesita un espacio”, explicó, destacando que esta nueva coyuntura no puede manejarse al margen de la planificación ya establecida.
Si la República Dominicana decide asumir este desafío coyuntural, dijo, debe prepararse y “adoptar todas las medidas necesarias para que eso no cree un trastorno y pueda incluso ser un beneficio coyuntural para nuestra economía”, siempre bajo criterios de seguridad, orden y capacidad operativa.