
El vicepresidente del Partido de la Liberación Dominicana, Yván Lorenzo, solicitó este jueves al presidente de la República, Luis Abinader, que declare en estado de emergencia a la provincia Sánchez Ramírez debido a la fuerte contaminación del agua en la presa de Hatillo.
Expresó su preocupación por la salud de cientos de familias residentes en el entorno que se verán afectadas por el brote de enfermedades por las aguas verdosas y malos olores.
"Nosotros solicitamos que el presidente Luis Abinader declare en Estado de emergencia a la provincia Sánchez Ramírez por lo que ocurre con la contaminación de la Presa de Hatillo compromete la salud con toda la región y la salud de todo lo que consumen el producto, tanto del Bajo Yuna como la provincia Sánchez Ramírez", expresó.
Asimismo, afirmó que, debido a la situación, obliga al presidente Abinader declarar en Estado de emergencia a Sánchez Ramírez.
"Eso es sumamente grave lo que está ocurriendo con la contaminación de las aguas de la presa de Hatillo. El brote de enfermedades, sobre todo gastrointestinales y las enfermedades de la piel, eso es producto de la contaminación del agua que no está apta para el consumo humano", advirtió Lorenzo.
El también miembro del Comité Político del PLD precisó que los técnicos del Partido de la Liberación Dominicana han hecho estudios al agua de la Presa de Hatillo y que señalan que está altamente contaminada y que se hace necesario declarar en estado de emergencia a la provincia Sánchez Ramírez.
"Se contamina el arroz que se produce en el Bajo Yuna. La provincia Sánchez Ramírez es provincia productora de arroz. Se contaminan carnes con el consumo del agua contaminada, contaminan los peces y se contamina todo", señaló.
Yván Lorenzo ofreció estas declaraciones en una reunión en la Casa Presidencial del Partido de la Liberación Dominicana con dirigentes de esa organización política.
Se recuerda que la Presa de Hatillo en Sánchez Ramírez, enfrenta una severa crisis ambiental a febrero de 2026, con sus aguas tornadas verde intenso, mal olor y alta toxicidad por la proliferación masiva de cianobacterias (Microcystis), coliformes fecales y metales pesados como níquel y cromo.
Estudios recientes confirmaron que las lluvias recientes agravaron el problema, arrastrando agroquímicos y sedimentos acumulados durante 40 años.