
El Gobierno chino acusó este jueves al presidente de Taiwán, William Lai, de ser un "instigador de la guerra" y un "destructor de la paz" tras advertir de que, si China tomara la isla, Japón y Filipinas podrían verse amenazados y que el impacto alcanzaría incluso a América y Europa.
El portavoz del Ministerio de Exteriores Lin Jian afirmó hoy en rueda de prensa que las declaraciones de Lai "exponen una vez más la naturaleza obstinada de un separatista partidario de la independencia de Taiwán" y sostuvo que la "independencia" es "la raíz del caos y del daño a la paz y la estabilidad".
Lin sostuvo que las declaraciones del presidente taiwanés "no pueden alterar" la posición de China sobre Taiwán ni frenar lo que describió como una "tendencia histórica" hacia la "reunificación".
Las declaraciones de Pekín responden a una entrevista concedida por Lai en la que alertó de que, si Taiwán fuera "anexionado", China se volvería "más agresiva" en el Indo-Pacífico y expresó su deseo de estrechar la cooperación en industria y tecnología militar con Europa.
Las autoridades de Pekín consideran a Taiwán como una "parte inalienable" del territorio chino y no han descartado el uso de la fuerza para hacerse con su control, una postura rechazada por el Ejecutivo de Taipéi, que sostiene que solo los 23 millones de taiwaneses tienen derecho a decidir su futuro político.