
Una delegación bicameral del Congreso de Estados Unidos subrayó este viernes, tras una reunión en el Parlamento danés, la importancia de respetar la soberanía de Dinamarca y el derecho de Groenlandia a decidir su futuro, en un contexto marcado por declaraciones del presidente Donald Trump sobre un posible control estadounidense de la isla.
El senador demócrata Chris Coons, quien encabezó la delegación integrada por once congresistas y senadores, afirmó que durante el encuentro se abordó el valor de la OTAN y la necesidad de cumplir con los principios de soberanía, integridad territorial y autodeterminación. Señaló que la visita busca escuchar directamente a las autoridades danesas y groenlandesas y transmitir en Washington una visión realista de la situación, con el fin de reducir tensiones.
Coons indicó además que, desde la perspectiva de Groenlandia, no existe una amenaza directa de seguridad por parte de Rusia o China, y aseguró que tanto Dinamarca como el territorio autónomo están abiertos a fortalecer la cooperación militar y comercial con Estados Unidos, siempre que el diálogo se realice con respeto mutuo.
En la misma línea, la senadora republicana Lisa Murkowski sostuvo que Groenlandia debe ser considerada un aliado estratégico y no un activo. Por su parte, la diputada groenlandesa Aaja Chemnitz calificó la reunión como un paso relevante para priorizar la diplomacia, destacando la participación de los comités de Exteriores de los parlamentos danés y groenlandés.
La agenda de la delegación incluye encuentros con la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, y miembros de su gobierno, así como con líderes políticos y representantes de Groenlandia, para analizar la relación con Estados Unidos. Estos contactos se producen luego de reuniones previas en Washington entre autoridades danesas, groenlandesas y funcionarios estadounidenses.
El canciller danés, Lars Løkke Rasmussen, informó que, aunque persisten diferencias, se acordó crear un grupo de trabajo conjunto para abordar las preocupaciones de seguridad de Estados Unidos, respetando las posiciones fundamentales de Dinamarca. No obstante, rechazó versiones de la Casa Blanca que sugieren un objetivo de adquisición de Groenlandia, afirmando que esa posibilidad está descartada y contraviene el derecho internacional.