
Paris Jackson, hija del fallecido Michael Jackson, compartió una reflexión personal al cumplir casi seis años de sobriedad, en la que abordó los desafíos emocionales y físicos que enfrentó tras superar adicciones y problemas de salud mental.
Jackson, de 27 años, creció bajo una constante exposición mediática, especialmente después de la muerte de su padre en 2009, cuando su abuela Katherine Jackson asumió su tutela. Esa etapa estuvo marcada por acoso escolar y dificultades emocionales que derivaron en problemas de salud mental, tratamiento especializado y un intento de suicidio durante su adolescencia.
La cantante relató que el abuso de alcohol y heroína formó parte de un periodo complejo de su vida, del cual logró salir tras un proceso prolongado. En sus publicaciones, mostró imágenes de su evolución personal, desde momentos previos a la abstinencia hasta escenas actuales dedicadas a la música, el baile y la convivencia con sus animales.
En una de sus reflexiones, señaló que dejar de beber no implicó una vida perfecta, sino años especialmente difíciles en los que tuvo que aprender nuevas herramientas para enfrentar la realidad. También habló abiertamente sobre trastornos como depresión mayor resistente al tratamiento, estrés postraumático complejo y trastorno obsesivo compulsivo, alentando a quienes los padecen a no perder la esperanza.
La artista también reveló secuelas físicas derivadas del consumo de drogas, como una perforación en el tabique nasal, condición que decidió no tratar quirúrgicamente para no comprometer su recuperación. En el plano profesional, inició su carrera como modelo con IMG Models, incursionó en la actuación y lanzó su primer álbum, Wilted, en 2020.
Paralelamente, mantiene una activa labor de concienciación sobre salud mental y adicciones en redes sociales.