La procuradora general de la República, Yeni Berenice Reynoso, propuso la creación de un “Pacto de Estado contra la Violencia” como respuesta integral a lo que definió como una creciente crisis de convivencia social que impacta la seguridad y el desarrollo del país.
Durante su participación en un foro sobre criminalidad realizado en la Universidad Autónoma de Santo Domingo, la magistrada advirtió que la República Dominicana enfrenta una “anatomía del crimen” compleja, caracterizada no solo por la delincuencia organizada, sino también por la consolidación de mercados ilícitos y conflictos sociales cada vez más violentos.
Reynoso sostuvo que la seguridad ciudadana es un pilar fundamental para garantizar la inversión y el crecimiento económico. En ese sentido, insistió en que el pacto propuesto debe trascender gobiernos e involucrar a todos los sectores.
“Una sociedad aterrada por la criminalidad difícilmente puede consolidar su estado de derecho o atraer inversión extranjera”, afirmó.
La procuradora subrayó que el sistema de justicia, por sí solo, no puede resolver el problema, ya que actúa después de que ocurren los hechos. Por ello, planteó la necesidad de priorizar la prevención.
“La seguridad no es una fotografía del momento, es un proceso permanente… la intervención no debe ser solo después de que el contrato social se ha roto”, explicó.

En su exposición, también abordó la evolución del narcotráfico, señalando que las redes criminales han desplazado sus operaciones hacia zonas costeras como Pedernales, Baní y Barahona, en respuesta a cambios geopolíticos y mejoras en infraestructuras aeroportuarias.
Reynoso alertó sobre el aumento de la llamada “violencia expresiva”, donde conflictos cotidianos escalan a hechos letales por el uso de armas.
Indicó que cinco de cada diez homicidios en el país están vinculados a conflictos sociales menores, como discusiones por tránsito, deudas o problemas vecinales.
La magistrada enfatizó que el 34 % de los casos de violencia ocurre en el entorno familiar, lo que evidencia la necesidad de fortalecer la educación y el rol de la familia en la formación ciudadana.
En ese sentido, propuso la realización de un estudio científico junto a la academia para analizar las causas de la violencia y diseñar políticas públicas más efectivas.
“Necesitamos un modelo de ser humano capaz de resolver conflictos mediante el diálogo”, expresó, al reiterar que sin paz social no es posible un desarrollo sostenible.