
El bloqueo del estratégico estrecho de Ormuz, consecuencia del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, está generando interrupciones en el comercio mundial y un aumento de precios en diversos mercados, que van más allá del petróleo y el gas natural, afectando también a materias primas como fertilizantes, azufre, helio, aluminio y otros insumos industriales, según analistas y medios especializados.
En el caso del crudo, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) advirtió que el cierre del estrecho, por donde circula aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial, reducirá la oferta global en alrededor de ocho millones de barriles diarios en marzo, obligando a revisar a la baja las proyecciones de suministro para 2026. La producción mundial ahora se espera que aumente solo 1,1 millones de barriles diarios, frente a los 2,4 millones previstos anteriormente, y la liberación de 400 millones de barriles de reservas estratégicas solo compensaría parcialmente la caída.
Los precios del crudo han mostrado volatilidad: tras superar los 100 dólares por barril, cerraron recientemente en 95,73 dólares, luego de que el nuevo líder supremo de Irán, Mojtaba Jameneí, ordenara mantener Ormuz cerrado y amenazara bases estadounidenses en el Golfo.
El impacto se extiende también a insumos no energéticos. Fertilizantes como urea y amoniaco han subido más de un 20 % en mercados clave como Egipto, mientras que el azufre ha registrado un alza cercana al 15 %, dado que casi la mitad de su comercio mundial transita por el estrecho, según The Wall Street Journal. Esto podría encarecer la producción agrícola en países como Brasil e India y afectar la industria minera y metalúrgica en África central y Asia-Pacífico.
El aluminio también ha experimentado tensiones, con futuros alcanzando máximos de casi cuatro años, alrededor de 3,544 dólares por tonelada, ya que el Golfo aporta cerca del 9 % de la producción mundial destinada principalmente a Europa. Asimismo, helio y otros gases industriales han visto incrementos de entre 30 % y 50 % debido a interrupciones en Catar, lo que pone en riesgo sectores tecnológicos de alto valor agregado, como equipos médicos, semiconductores y fibra óptica.
La situación ha llevado a empresas y gobiernos a explorar rutas alternativas, más largas y costosas, elevando tiempos de transporte y primas de seguros, y generando presión sobre la energía, fertilizantes, metales y gases que podría modificar patrones globales de comercio. Según S&P Global, esta interrupción revela la fragilidad de las cadenas de suministro globales y la dependencia de Asia-Pacífico y Europa de estas rutas, mientras que Naciones Unidas advierte sobre futuros aumentos en los costos de alimentos, energía y transporte que podrían afectar la competitividad de las industrias y la economía de países vulnerables.